¿Es Logroño una ciudad fácil para no tener que ir en coche?


Texto completo del artículo aparecido en Rioja2.com a raíz de la iniciativa Biciudad01. Respuesta apresurada a la pregunta de una periodista: ¿Es Logroño una ciudad amable para moverse en bicicleta?

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Busque las 7 diferencias con…

Logroño, 2016

…Logroño en 2016.                                      Respuesta: 7 veces más coches, mismo modelo.

Logroño cuenta con un potencial magnífico, por orografía, climatología, cultura popular y urbanismo, para que la apuesta por la sostenibilidad en movilidad fuera una de sus principales características, para ser una población que diera respuesta a estas necesidades de otra manera diferente que entregar la ciudad al coche omnipresente, que devora y destruye el espacio público. Seguimos atascados en un modelo urbano con una gestión de la movilidad atrasada y desfasada que, hoy por hoy, hace ya tiempo que resulta de todo punto insostenible. Para que nos hagamos a la idea, en nuestra ciudad aproximadamente entre el 70-80% del espacio no construido, se entrega en exclusiva al automóvil privado, para circular o estacionar, con los problemas que genera (enormes costes de mantenimiento, ruidos, contaminación del aire, velocidad, atropellos…)  El insoportable modelo de planificación actual encaja en el 20-30% restante a todos los demás usos: peatones, ciclistas, transporte urbano colectivo…, y cualquier iniciativa emprendida en nombre de la “sostenibilidad” se hace en contra de ese 20-30%, casi nunca contra la jungla del automóvil que es lo que en el fondo hace peligrosa la calle.
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Preguntémonos si no cuántos íbamos al colegio andando no hace tantos años, y el porqué de las colas de coches a la entrada y salida del colegio de nuestros niños. ¿Qué modelo de ciudad queremos? Porque tanto puede diseñarse una ciudad para tener que vivir metidos en el coche para ir a todos lados, como una ciudad que ponga en valor el espacio público, en la que se pueda vivir entre menos coches.
Tal como nos ilustra el gran Gato Peráltez (pincha para ver más)

Tal como nos ilustra el gran Gato Peráltez  (pincha en la imagen para ver más)

Entendemos el espacio público como la vida de calle, las relaciones que tienen lugar en ella. Revalorizar el uso estancial, convivencial, lúdico, educativo, comercial, incluso conflictual, político… del espacio público es imprescindible. Apostar por una ciudad más habitable, tranquila, menos ruidosa y más segura para los más vulnerables es perfectamente factible, con técnicas más que probadas y aplicadas durante años en otras ciudades, algunas bien próximas a nosotros, pero la triste realidad es que, pese a las grandes declaraciones políticas, redes, congresos y pactos rimbombantes, a la hora de la verdad, el incumplimiento impune de las planificaciones de sostenibilidad aprobadas está haciendo que Logroño se esté quedando muchos años por detrás de todas ellas.

El impulso que se logró durante los años 80 con las peatonalizaciones, pese a la resistencia inicial que despertaron (y a las que hoy en día prácticamente nadie estaría dispuesto a renunciar para volver a llenar de coches por ejemplo Portales, o la Plaza del Mercado) no se vio continuado durante los sucesivos ejercicios. Ni siquiera con la llegada de la “crisis” (estafa) económica de 2008 se supo ver la oportunidad económica que suponía apostar por otro modelo de ciudad más ecológica y habitable.
Recuperar espacio de calle para los medios más tranquilos y efectivos (caminar, bicicleta, transporte público…), garantizar la accesibilidad por medios distintos al coche, por ejemplo al pequeño comercio y preservar la mayor riqueza de nuestro espacio público: que la mayoría de los desplazamientos a diario en nuestra ciudad aún se realizan andando, es perfectamente factible… si hubiera voluntad política para ello, en vez de para sacar réditos pólíticos de aquellos que se oponen a cualquier cambio.
Logroño necesita un gran pacto ciudadano por la movilidad sostenible y el espacio público.  Pero todo ello requiere de determinación política, prevalencia del bien común sobre el rifi-rafe partidario, y dosis ingentes de divulgación, sensibilización y educación por una ciudad mejor. Algo que no sucederá hasta que a las instituciones de gobierno de Logroño no lleguen una participación y corresponsabilidad ciudadana reales, que no sean sólo una farsa o un mero trámite que es utilizado para la habitual manipulación mediática, y un control democrático efectivo que garantice que aquello que se aprueba, se cumple. Una ciudad más sostenible, amable y habitable es algo en la que todos saldríamos ganando. Se trata de la ciudad en la que todos vivimos.

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