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La negligencia municipal pretende convertir las “áreas pacificadas” del PMUS en calles para la doble fila con simples ensanchamientos de acera.

Si algún contenido interesante alberga el (no por ser de mínimos menos incumplido) Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Logroño (PMUS) 2013-2025 son las 16 “áreas pacificadas” previstas en él, que el gobierno municipal del PP pretende despachar ahora con el ensanchamiento de acera en unas pocas calles. La inclusión de estas áreas pacificadas era la medida más prometedora en un Plan redactado a toda prisa con el único propósito de optar en el límite de plazo a la adjudicación de subvenciones al oligopolio empresarial del transporte urbano para las que era requisito. Este Plan fue fruto en gran medida de las aportaciones de colectivos ciudadanos con una visión contemporánea del urbanismo y la movilidad en colaboración con el personal técnico externo que lo elaboró durante 2012-2013, con gran perplejidad ante el inaudito obstruccionismo técnico municipal que afirmaba con prepotencia que el Plan era innecesario por ser Logroño ya “una ciudad perfectamente ordenada”.

En azul, las “áreas pacificadas” aprobadas para Logroño, hacia un modelo de ciudad 30 en “superislas” o “supermanzanas”. Cualquier parecido con la realidad de las actuaciones ejecutadas es mera coincidencia.

Los tres niveles de jerarquía viaria en los que se organiza la movilidad sostenible de una ciudad son claros, aunque a menudo los responsables políticos los pierdan deliberadamente de vista para, condenándonos a toda la ciudadanía a un modelo de ciudad atrasado, preservar los privilegios del coche para así no tener que afrontar las resistencias iniciales a los cambios por una ciudad mejor. Cobardía política, negligencia técnica y un partido de gobierno con su bolsa principal de votantes en una población reaccionaria y envejecida se alían para la no rendición de cuentas y para demostrar que, pese a su palabrería constante por la sostenibilidad, el derecho a la ciudad para ellos es lo de menos. Clientelismo, privatizaciones, y preservación de sus sillones técnicos, funcionariales y políticos por encima de todo. Impunidad, corrupción y consecución de votos y carreras políticas en otras esferas a costa de la ciudad.

Tres niveles de pacificación del tráfico para la ciudad sostenible:

A grandes rasgos, podemos dividir la ciudad en tres tipologías caracterizadas por su velocidad / densidad de tráfico o grado de pacificación:

  1. Viario principal, vías preferentes (VP) y “calles de pasar”. Límite de velocidad genérico 50Km/h, 40Km/h en el interior del casco urbano de Logroño y restricción de circulación a vehículos pesados (>12t).  Como norma general, en el sistema de movilidad de una ciudad moderna bien diseñada el tráfico de paso no la atraviesa, sino que se hace permear hacia el exterior (desautoxicación de la ciudad). En Logroño sucede justo al revés, abundante densidad de tráfico de paso por el mismo centro, con los ejes Vara de Rey-Avenida de la Paz, y Murrieta-Gran Vía-Jorge Vigón. En el viario principal, la velocidad y peligrosidad del tráfico obliga a que la movilidad ciclista deba ser protegida, en una combinación de técnicas con espacios segregados protegidos (carril-bici) preferentemente unidireccionales,  o bien en los casos más tranquilos en coexistencia vehicular (ciclo-carriles CC30 en calzada), conformando una red básica de vías ciclistas interconectadas (radiales y anulares) que conecte los principales centros de atracción de viajes, centro y barrios de la ciudad. No todo es infraestructura, ni la movilidad en bici se aprende en las autoescuelas. La capacitación específica de los nuevos ciclistas para aprender a moverse por la ciudad ha de ir de la mano de una buena red de vías que invite al cambio modal de poder usar la bici con seguridad. Está demostrado que el desarrollo de buena infraestructura potencia el uso y atrae a más personas para la transición entre medios de transporte. Si resulta fácil y seguro moverse en bici, más gente deja el coche en casa.  “Construidlas y vendrán”.

    Red de itinerarios ciclistas de Valencia. ¿Una ciudad con el grado de motorización de Valencia puede hacerlo, pero Logroño no? ¿Por qué? ¿Por quiénes?

  2. Mallado secundario en retícula. Viario de distribución. Calles de sentido único y circulación mayormente residencial. Análogamente, las calles de sentido único se organizan en circuitos que permeen el tráfico hacia el exterior, hacia el viario principal, y no sirvan como atajos. Terreno ideal para el calmado de tráfico implementando  ciclocalles y Zonas 30 (que NO son sólo una limitación a 30Km/h, sino que implican prioridad ciclopeatonal). En Logroño desde la Unidad de Movilidad se niegan a introducir ambas, lo cual se enmascara con simples límites de velocidad, que nadie hace cumplir, en unas pocas calles. Que nada estorbe al coche y a la sempiterna doble fila, caiga quien caiga.
  3. Cascos antiguos, calles de plataforma única y/o de acceso motorizado restringido (las intencionalmente mal denominadas “peatonales”, en las que sí que entran coches), calles residenciales a 20Km/h (señal azul S-28), calles tranquilas o “calles de estar”. Estas son las “áreas pacificadas” que deberían evolucionar hacia un modelo urbanístico de supermanzanas que recupere el espacio urbano para la vida: grupos de calles tranquilas ciclopeatonales rodeadas por “calles de pasar”. Los lugares del interior de las supermanzanas son eminentemente estanciales, relacionales, lúdicos, pacificados, ciclopeatonales en ambas direcciones y donde el coche sea un mero invitado (con acceso motorizado restringido a residentes, carga y descarga comercial, servicios, emergencias). Calles recuperadas para la vida, calles para la gente frente a la motorización.

Previsiblemente, el “área pacificada A” de Logroño ni siquiera tendrá Zonas 30, tan sólo límite de velocidad a 30 (no es lo mismo) en Ramírez de Velasco. Los vecinos pedían su peatonalización para proteger los centros en la zona (escolares, sanitarios, de mayores) y por continuidad urbanística entre la plaza y el parque. Aunque estaba seleccionada en los presupuestos participativos, del Distrito Oeste, el PP sólo ha hecho caso a los que pedían más coches en la calle.

Sin embargo, aterrizamos en la sórdida realidad de las escasas ejecuciones realizadas por el malgobierno urbanístico de nuestra ciudad, siempre sordo y ciego a las aportaciones de cualquiera de los habitantes que no sean de su cuerda, cuando no directamente hostil y reaccionario ante las organizaciones ciudadanas que no se presten a plegarse al clientelismo adulador que hacen aparecer en los medios controlados y manipulados por ellos con el dinero público de todos como recompensa por lamer las almorranas del poder. En el caso del “área pacificada A”, proyecto estrella en movilidad del gobierno del PP esta legislatura, esto incluye despreciar las peticiones de las asociaciones de vecinos del Distrito Oeste en los presupuestos participativos (esos que se vuelven a convocar ahora), de la FAPA sobre entornos escolares, todas y cada una de las de Logroño en Bici – Ecologistas en Acción (que presentamos un documento con  propuestas de mejora frente al actual con tres niveles diferentes de intervención que fueron desatendidas sin respuesta alguna) y las recomendaciones de la Agrupación de Urbanistas del COAR. El área pacificada A será la única que se ejecute… aunque a medias. El PP sólo hace caso a aquellos que piden más estacionamiento y más coches en la calle. La reforma de la Plaza de México en la que arrasaron con el arbolado, vinculada a la venta de terrenos con el soterramiento del ferrocarril, la sacaron a licitación con casi 5 veces más presupuesto que la única área pacificada que van a cumplir. La mega-rotonda de Vara de Rey por si misma, se lleva más que el presupuesto estimado para dar cumplimiento a todos los programas del PMUS de Logroño hasta 2025 según la memoria económica del Plan. Frente a sus discursos vacíos, la asignación presupuestaria es la verdadera prueba del nueve del grado de interés real de este gobierno por la transformación de la ciudad hacia la sostenibilidad ambiental: ninguno.

Reduciendo las intervenciones urbanísticas que habrían de transformar la ciudad a simples ensanchamientos de aceras en unas pocas calles, los políticos del tráfico y ciertos técnicos incapaces se alían para despachar las “áreas pacificadas” del PMUS de Logroño (un instrumento de planificación incómodo para ellos, que en el fondo nunca tuvieron intención alguna de cumplir) con la apariencia de vías renovadas (el año que viene hay elecciones) pero que sin embargo no cambian en nada los usos de la calle o que incluso, paradójicamente, generan el efecto contrario de fomentar el abuso del automóvil privado y la doble fila permanente. El bombo mediático se encarga después de llamar a esto “pacificación”.

Las recién inauguradas “nuevas e importantes actuaciones en la calle Cigüeña”… garantizando la doble fila. ¿Es esto pacificación del tráfico o una operación mediática?  La Universidad sigue sin contar con vías de acceso ciclopeatonales seguras ni con un Plan de Transporte a la Universidad, aprobado por unanimidad de todos los grupos políticos, reclamado varias veces en Pleno municipal y otros órganos ciudadanos, previsto para 2015… e igualmente incumplido. El concejal, Francisco Iglesias, dice que si la Universidad quiere un Plan de Transporte… que se lo hagan ellos, que si es por él, la ciudad no va a poner un duro. Menos mal que además de él mismo, sólo otras 7,000 personas trabajan o estudian allí.

 

Calle Milicias con tramos en sentido opuesto ¿Fluidez ciclista o invitación a subir la bici a la acera? Todas las propuestas de organizaciones de usuarios como Logroño en Bici son desatendidas.

La “nueva” calle Milicias. El reparto espacial sigue siendo predominantemente motorizado. No se contempla la movilidad ciclista ni como ciclocalle, ni como ciclo-carril. Límite de velocidad 40km/h. Más espacio para terrazas. Bravo.

Esto NO es ni de lejos un área pacificada. Calle Villamediana. Cambiar aparcamientos en batería por en línea para garantizar la doble fila permanente para los establecimientos de precocinados en las inmediaciones. Da igual que haya un colegio cerca. Nueva hazaña municipal: ensanchar la acera para que se vea baldosa nueva y que parezca que se hace algo, que el año que viene hay elecciones.

Desplazando el eje de la calzada 1m se ensancha la acera medio metro… y cambiando el aparcamiento en batería a en línea, se hace sitio para la doble fila, incrementando uno de los mayores riesgos de seguridad para el tráfico ciclista, que en nada tienen en cuenta. Pintar un círculo y un monigote en el suelo no constituye una Zona 30, ni una Ciclocalle, mucho menos un área pacificada. ¿Áreas pacificadas o negligencia motorizada institucional? This is Logroño, Cuca Gamarra “I am with you”.

“Vallas de encauzamiento peatonal modelo Logroño” (sic). Dificultar los tránsitos peatonales para garantizar la pista de velocidad vallada para el coche. Para el Ayuntamiento, los accidentes son culpa de los peatones, que cruzan por donde quieren, no de la mala infraestructura, ni del abuso del coche ni del exceso de velocidad. Logroño, el modelo anti-Pontevedra. Siempre para atrás en urbanismo y movilidad ciclista y peatonal.

 

 

En 2015, ante las demandas ciudadanas por los incumplimientos del PMUS, ya lo anunciaron actuaciones en todas estas calles… ¿Dónde están?

 

El contorno del “Área pacificada J” prevista para el barrio de San José, donde deberían haberse recuperado las calles para la vida en ellas. Pero los barrios más humildes sólo tienen derecho al coche y a la violencia vial. El año que viene, en las elecciones, lo volverán a prometer una vez más, para acto seguido volverlo a incumplir.

 

El PP anuncia que no cumplirá los organismos técnicos para desarrollar el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Logroño esta legislatura.

Hoy hemos conocido la noticia de que la vecina Pamplona ha aprobado por ordenanza convertirse en Ciudad 30, reduciendo su límite genérico de velocidad a 30km/h salvo excepciones localizadas y con ello anteponiendo la seguridad vial, la calidad ambiental y el valor del espacio público a los excesos de la motorización abusiva.

Simultáneamente, por contra, recientemente el gobierno municipal de Logroño anunciaba que tampoco en esta legislatura dará cumplimiento a la creación de los organismos técnicos previstos para desarrollar el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Logroño (PMUS 2013-2025) aprobados por unanimidad de los grupos políticos y representantes de la ciudad. Se trata del Observatorio de Movilidad (PR49 OM2 M2) encargado de la recogida de datos y la elaboración de proyectos, el Foro de Movilidad Sostenible (PR50 OM3 M1) ambos previstos en el horizonte a corto plazo del PMUS (antes de 2015)  y también del importante Centro Municipal de Movilidad del horizonte a medio plazo (PR48 OM1 M1, desde 2016), que debiera promover el cambio de paradigma modal en movilidad y servir de puente e intercambio de información con la ciudadanía. Organismos equivalentes operan desde hace años en las principales capitales de nuestro entorno cercano que sí que hacen una apuesta real por una movilidad sostenible.

Estos incumplimientos de las planificaciones aprobadas impunemente cronificados en Logroño contrastan con las engañosas cifras emitidas constantemente por el gabinete de prensa del consitorio, con afirmaciones sin rubor (ni constatación alguna) del tipo “el 82% de los programas [indistintamente] del PMUS ya se han cumplido o INICIADO”. Esta grosera afirmación recoge por ejemplo la colocación de pegatinas en tan sólo 3 calles de acceso motorizado restringido para habilitar el doble sentido ciclista (habilitación prevista en todas las de su tipo como medida inicial de arranque del Plan), o el pago a empresas de publicidad para que coloquen unos papelitos de advertencia en los parabrisas para así evitar multar a los infractores por la demencial extensión de la doble fila y el estacionamiento ilegal tolerados en nuestra ciudad (el coche como derecho fundamental inaleniable, no sea que nos quite votos). Pero junto a las jactanciosas inconcreciones del gobierno contrastan de bulto flagrantes omisiones de responsabilidad como el hecho de que a día de hoy, Logroño sigue sin contar con un Plan de Transporte a la Universidad PR38 CA2 (=>conflicto por el traslado del IES Sagasta y la eternamente demorada peatonalización del Campus, más barata que la “casa del cuento”), un Plan de Transporte al Hospital PR39 CA3 (=> conflicto por la privatización de los estacionamientos) o un Plan de Transporte a los centros de Trabajo PR37 CA1 (=> seguir sin accesos ciclopeatonales seguros a los polígonos industriales), medidas todas ellas contempladas en el PMUS que deberían estar ya en funcionamiento o desarrollándose, pero cuya puesta en marcha siempre es eludida o desconsiderada ante la primera dificultad por el gobierno municipal del PP, pese a las insistentes reclamaciones de distintas organizaciones y agentes sociales ciudadanos.

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Cuando se toma en consideración que UNA SOLA (para esto siempre hay dinero) GRAN INFRAESTRUCTURA MOTORIZADA, auténtica barrera urbanística que amplía el ya infame (por cochista) Plan de Infraestructuras PICL 2011 SUPERA EN ASIGNACIÓN PRESUPUESTARIA al presupuesto estimado para dar cumplimiento A TODOS LOS PROGRAMAS DE MOVILIDAD SOSTENIBLE del PMUS HASTA 2025, resulta revelador de las prioridades del gobierno de la ciudad y los grupos que le apoyan (pese a sus contradictorias declaraciones) en su modelo urbanístico, comercial y de movilidad para Logroño: una ciudad para el coche y el hipermercado.



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Nos referimos al derribo y reconstrucción de la rotonda multinivel de Duques de Nájera-Vara de Rey (7.6M € presupuestados antes de sobrecostes, 7,1M € estimados para dar cumplimiento a todo el PMUS según la consultora financiera a la que el PP encargó su redacción en 2012, ETT (Deloitte), sí, los mismos de las cuentas de Bankia). Sin olvidar el pozo sin fondo que supone todo lo que rodea al faraónico soterramiento del ferrocarril, que cada año estrangula a la ciudad con más y más deuda pública creciente para la que nunca hay objeciones, hipotecándonos durante generaciones y yugulando este año ya el 44% del capítulo de inversiones del Presupuesto municipal para 2018.

Más allá de consideraciones urbanísticas acerca del soterramiento del ferrocarril,  si algo pone de manifiesto el patente atraso histórico que sufrimos en nuestra ciudad respecto a cualquier capital de nuestro entorno cercano en sostenibilidad para la movilidad es la autocomplacencia municipal ante las alarmantes cifras de violencia vial y atropellos que padecemos en Logroño. Una ausencia de visión estratégica en nuestra ciudad que, pese al insultante triunfalismo pepero, resulta evidente para cualquiera que pise sus calles o tenga la necesidad de transitar su viario, ausencia de actuaciones convenientemente suplida con algún ensanchamiento puntual de aceras u orejas en cruces, eso sí, con abundante adorno mediático. Una realidad que no parece contemplarse desde los coches oficiales, despachos y pantallas de ordenador de aquellos con la responsabilidad de adaptar el modelo de urbanismo y movilidad de la ciudad a las necesidades del siglo XXI, pero que sin embargo desde un poco democrático concepto del servicio público que no pasa por la rendición de cuentas, persisten empecinadamente en mantenerla sometida al atraso motorizado como única opción de un pensamiento único dominante hace tiempo trasnochado. Algo funciona mal entre los responsables técnicos y políticos de la movilidad de una ciudad cuando son incapaces ellos mismos de utilizar alternativas distintas a la motorización a la que condenan al resto de sus conciudadanos y entre aquellos que ni siquiera son usuarios de los escasas infraestructuras para los medios alternativos que diseñan tan negligentemente. Algo funciona mal cuando, vergonzante y patéticamente, se permiten rechazar “por falta de solvencia técnica para trabajar en Logroño” a las más importantes agencias de geografía urbana y espacio público del país (autoras de las planificaciones de Vitoria-Gasteiz, o Barcelona, sin ir más lejos), quizás ilusoriamente pretendiendo así enmascarar su propia incompetencia para resolver las cuestiones de hoy que plantea la ciudadanía a la que deberían servir. Ahora que la clamorosa falta de atención a la red ciclista, tras ser de nuevo la propuesta mas votada en los Presupuestos Participativos 2017 (aunque hecha desaparecer por los corruptos círculos afines de los que el poder acostumbra a servirse para imposibilitar una participación ciudadana real), por fin anuncian para 2018 una partida para proyectar el desarrollo de la (hasta ahora inoperante) Red de Vías Ciclistas de Logroño, veremos qué sucede o qué intereses se concitan: si lo son para ayudar a resolver el bloqueo técnico y político que atenaza a Logroño en Movilidad… o mantener a la ciudad secuestrada en él.

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En el Colectivo Logroño en Bici no olvidamos que cuando la dirección de la (nada sospechosa de avanzada) consultora que se encargó de la redacción del (circunstancial y de mínimos) PMUS de Logroño, ETT – INECO, denunció ya en la presentación del Plan en Diciembre de 2013, que “en 21 planes de movilidad que llevamos realizados por toda España, jamás hemos encontrado tal grado de obstruccionismo técnico como en Logroño”… algo no funciona como debiera. Desde entonces, pese a los intentos de renovación en la cúpula técnica municipal, y una actitud algo menos cínica por parte de algunos de los técnicos más jóvenes y de menor rango,  poco parece haber cambiado en el nudo técnico y político que sigue manteniendo atascada a la ciudad.



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A estas alturas, la necesidad de acabar con el obstruccionismo y carencia de capacidad técnica de las unidades de Movilidad e Infraestructuras de Logroño resulta más que notoria y patente, solventando sus déficits de personal y actualización en materias de movilidad sostenible y espacio público para así intentar revertir su probado mal desempeño y falta de rendición de cuentas, un desfase técnico que hace tiempo viene trascendiendo los límites de nuestra ciudad, como vienen denunciando diferentes colectivos, medios de comunicación, agentes sociales y numerosos ciudadanos.

Foto: Colectivo Intervención Urbana.

Una ciudad la nuestra que se va quedando más y más atrás respecto a otras cercanas que sí hacen los deberes y cuyos gobiernos sí cumplen las planificaciones que se aprueban. Una ciudad la nuestra que se desangra en atropellos mientras contempla consternada cómo desaprovechan su magnífico potencial e idóneas condiciones (geográficas, climáticas, culturales, urbanísticas, económicas, demográficas…) para salir del insostenible modelo de tráfico actual abordando la transición energética que imponen los retos del agotamiento de los combustibles fósiles y el cambio climático. Una ciudad la nuestra que mejoraría enormemente implementando modelos más eficientes de ciudad para las personas como ya se disfrutan en otros lugares no tan lejanos desde hace décadas.

¿Por qué Logroño no?

Frente al automatismo en el “no-se-puede” permanente de los responsables de la negligencia en Logroño, abundan ejemplos donde todo lo que aquí “no se puede”, ya está hecho. Está todo inventado: Claro que se puede. Por ejemplo, en Pontevedra:

Con la realidad de la calle desmintiendo las cosméticas declaraciones políticas, Logroño es una ciudad que, al contrario de otras que han sabido sortear las dificultades para apostar decididamente por un urbanismo contemporáneo enfocado a las personas y no sólo centrado en sus vehículos, a día de hoy sigue siendo incapaz de hacer permear sus tráficos de paso hacia el exterior desde el centro de la ciudad, persistiendo en un planeamiento de movilidad motorizado más propio del desarrollismo franquista de los años 60 del siglo XX que de un modelo de espacio público de calidad del siglo XXI para una convivencia más amable y unas calles más seguras y habitables. A pesar de la descongestión que supuso la circunvalación (ya sobrepasada por el voraz crecimiento urbanístico de expansión durante los años del pelotazo inmobiliario, donde tampoco se tuvo en cuenta la movilidad sostenible), la ciudad sigue paradójicamente regulada para hacer atravesar el tráfico de sus principales vías de acceso por el centro, un patrón de movilidad desfasado que la condena a continuar siendo una ciudad entregada aún a la motorización abusiva en su mismo núcleo, con los problemas de contaminación, ruidos, calidad del aire, emisiones de gases de efecto invernadero (cambio climático), demenciales costes de conservación y criminales niveles de siniestralidad vial que esto acarrea.

“Desautoxicación” (desintoxicación del ecosistema urbano por el abuso del coche) en Pontevedra en las últimas décadas. En Logroño, ejes como Gran Vía han vuelto a funcionar… al revés, atrayendo tráfico al centro.

 

Mientras poblaciones cercanas como Pamplona – Iruñea identifican acertadamente el exceso de velocidad en su casco urbano como la principal causa de riesgo vial en su estrategia de “Visión Cero” (accidentes), apostando decidamente por el planteamiento de seguridad viaria 8-80 y la Iniciativa Ciudadana Europea Ciudad30  y aprobando ordenanzas que reducen el límite de velocidad genérico en  su casco urbano a 30Km/h (salvo excepciones muy localizadas), los responsables técnicos y políticos del Ayuntamiento de Logroño se llevan las manos a la cabeza y no quieren ni oir hablar de la idea, rechazándola de plano sin argumentos ante cualquier propuesta. Lo mismo que sucedió en su momento con la reducción a 50 en travesías urbanas o al plantear las primeras peatonalizaciones. En una ciudad como la nuestra en las que los técnicos se niegan incluso a habilitar siquiera Zonas 30 (que no es lo mismo que una reducción de velocidad a 30, ya que implica prioridad no motorizada), y las inexplicables preferencias de los dinosaurios que rigen la movilidad en Logroño establecen que siempre se ha de privilegiar el tráfico a motor.  En Logroño ni tan siquiera en las zonas escolares están dispuestos a implementar la medida de reducción de velocidades a 30Km/h. Sacrosanto coche, por encima de todo y de todas las personas, al precio de las vidas que sean.

(PIncha en la señal)

(Pincha en la señal)

(Pincha en la señal para entender porqué los entornos escolares de Logroño necesitan reducir su límite de velocidad)

(Pincha en la señal)

 

A pesar de que sus propias cifras oficiales lo desmienten (en un 89% de los atropellos la responsabilidad fue del conductor),  continúan culpando a los más débiles en las calles (peatones y ciclistas) de la inseguridad vial (es que cruzan mal, molestan al coche), y actuando tan sólo sobre ellos (por ejemplo con el abuso de vallas de encauzamiento = aumento de velocidad motorizada, o con la entrega arbitraria de la formación de los ciclistas a AUTO-escuelas, en vez de introducir métodos apropiados de capacitación para la movilidad ciclista disponibles como el programa 1Bici+ de la Coordinadora ConBici).

Según sus propios datos oficiales, las 2982 personas que sufrieron accidentes en Logroño en 2016, 127 peatones atropellados, otros 72 ciclistas atropellados más (un 40% más que el año anterior, ahora sólo consideradas “colisiones entre vehículos” para que parezcan menos),  517 heridos víctimas de siniestros viales y 4 fallecidos en el último año en Logroño no deben parecerles suficientes a nuestros técnicos y políticos para atenuar su autocomplacencia.

Por un Logroño Ciudad 30. Es posible.

¿Cuántos peatones y ciclistas tienen que morir para que las instituciones cumplan con sus compromisos en Movilidad Sostenible?

bicianimita chile

“Bicicleta blanca” o “bicianimita” en Chile en recuerdo de una víctima de la violencia vial motorizada. ¿Cuántos atropellos tiene que haber para que se cumplan los compromisos en movilidad sostenible?

La muerte de otro ciclista este pasado sábado, un usuario de bicicleta pública en Madrid atropellado por un todo-terreno de lujo con una conductora que se dio a la fuga, el atropello de una pareja en la rotonda de República Argentina con Salustiano Olózaga este viernes noche, un pelotón de ciclistas de carretera arrollado en Galicia hoy mismo con víctimas mortales… son terribles sucesos que vuelven a poner de manifiesto la urgente necesidad de actualizar el insostenible modelo de ciudad en que vivimos. Vuelve a evidenciarse cuánta voluntad política es necesaria para transitar de los fracasados modelos de gestión del Tráfico por los que se sigue apostando  (hasta ahora entendiendo como tal, en el fondo, el motorizado) a otros modelos que den respuesta a las necesidades de Movilidad de la ciudadanía (que no es únicamente “tráfico”), facilitando y priorizando desde la ordenación urbana aquellos medios de desplazamiento más colectivos, tranquilos, sostenibles y orientados al bien común.     (pincha para ver un ejemplo)

 

Desgraciadamente, sólo cuando sucede lo irreparable (y para muchos ni entonces), se ponen en evidencia los niveles de violencia motorizada con los que nos vemos obligados a convivir. No hay estadísticas ni maquillaje de datos  que enmascaren los insoportables niveles de atropellos y accidentalidad vial en nuestras atrasadas e hipermotorizadas ciudades.  Con la inestimable contribución de influyentes sectores (económicos, políticos, empresariales, de asociaciones clientelares…) empeñados en que nada mejore ni cambie en realidad, sin más respuesta a la crisis económica, política, ambiental y a la situación de emergencia social que atravesamos… que la restauración a costa de los más débiles del régimen vigente que nos ha traído hasta aquí. Sectores emperrados en poner el foco sobre que el factor más  peligroso del tráfico en las ciudades lo constituye… ¡la gente en bicicleta! O culpar a los peatones, que es que son muy despistados cruzando… y por eso hay atropellos. Siempre eludiendo lo más obvio: el sinsentido de seguir entregando la ciudad al coche.

 

Todo esto ocurre, claro está, también en Logroño:

(Fuente: nuevecuatrouno – Mapa de atropellos en Logroño)

126 atropellos solo en Logroño reconocidos por el Ayuntamiento el pasado año 2015, dos de ellos mortales. 36 atropellos a peatones hasta la fecha (25 de marzo) en 2016. Los atropellos a ciclistas ya sólo se consideran “colisiones”. Unos datos vergonzosos que el gobierno municipal no mostró durante meses pese a las reiteradas peticiones, pero no pasa nada, porque  en palabras del concejal del ramo, D. Miguel Sáinz García “el índice de atropellos estuvo por debajo del de 2014” ( …¡porque el año anterior hubo 124 atropellos en vez de 126!).  Lo importante debe ser que parezca que descienden, no que se atropelle a más de cien personas al año en Logroño. Atropellos que, en caso de ser a ciclistas, ya sólo son “colisiones con vehículos a motor” en los partes oficiales de SOS Rioja, normalmente la única fuente consistente de información. Más de 1,550 accidentes de tráfico anuales en los (poco fiables e incontrastables) datos oficiales, a falta de una base de datos de siniestralidad como ésta de Zaragoza de la que Logroño carece (y que también está prevista en ese PMUS que no se cumple). Pero para ellos, el peligro en la ciudad lo representamos los ciclistas, “la principal preocupación de los ciudadanos” (sic) en palabras del anterior concejal de Movilidad (!), y es en nosotros sobre los que hay que centrar las campañas, es a la gente que se arriesga y esfuerza a diario por una ciudad más limpia, más tranquila y con menos malos humos y no a la omnipresencia del coche en el centro de la ciudad para todo, es a nosotros ciclistas a quienes hay que sancionar, amonestar, reconvenir, coercer, reeducar y perseguir para solucionar los problemas del tráfico. Los atropellos no se solucionan contra-programando mediáticamente con los mismos vídeos que se anunciaron el año anterior (ver noticia) en idénticas circunstancias, y eso sólo cuando, ante la insistencia y la preocupación ciudadanas, los responsables se ven obligados a hacer públicos tan escalofriantes cifras de siniestralidad.

 

¿Qué hará falta para que Logroño salga del atraso de ser una ciudad para los coches?

 

No nos cansamos de advertirlo, desgraciadamente predicando a menudo en el desierto frente a un muro de incompetencia y prepotencia municipal. Desgraciados sucesos como los atropellos de nuestra “ciudad del motor” ocurren:

  • cuando se sigue creando demanda inducida de tráfico motorizado al centro de la ciudad en vez de potenciar el valor estancial, lúdico, comercial, político de los espacios peatonales. Cuando se vuelve a priorizar el acceso en coche en el centro, cuando no se fomentan facilidades que protejan la accesibilidad por medios tranquilos y  transporte colectivo.
  • cuando se obliga a las bicicletas a comportarse en toda circunstancia como vehículos a motor sin tomar en cuenta sus necesidades. Las bicis son vehículos, sí, pero con peculiaridades y vulnerabilidades propias que siguen sin contemplarse en la ordenación de la ciudad.
  • cuando se aplica a rajatabla y con evidente exceso de celo, en espacios compartidos de convivencia, la norma motorizada a los ciclistas, en vez de proteger los itinerarios seguros y lógicos que el uso y la experiencia han ido consolidando (como cuando, a base de no cumplir la ley aprobada y no ejecutar durante años las medidas aprobadas en el PMUS, intentan expulsarnos de Portales y otras calles de tráfico motorizado restringido a golpe de sanción).
  • cuando no se prepara la ciudad para la reducción de velocidades y la pacificación del tráfico (algo que no consiste en pintar señales en el suelo, sino que implica medidas urbanísticas),
  • cuando prácticamente toda intervención de movilidad ciclista se efectúa en detrimento del espacio peatonal, y en base a crear un conflicto artificial con los peatones.

 

Más allá, la ciudad seguirá atascada y estos lamentables sucesos seguirán ocurriendo:

Desgraciadamente, pese a las declaraciones y campañas institucionales, los hechos demuestran que, mientras las de alrededor evolucionan, nuestra ciudad sigue condicionada por una minoría involucionista de responsables políticos, acomodados cargos públicos y técnicos dispuestos a seguir sumiendo a Logroño en el atraso cochista. Responsables de las decisiones que, desde el cinismo, la opacidad y la impunidad de sus cargos, anteponen al sentido de lo común, a la seguridad de las personas y a la convivencia en respeto, ordenar la ciega aplicación estricta de regulaciones inadecuadas y obsoletas, a todas luces diseñadas pensando únicamente en el tráfico motorizado. En vez de recomendar adecuar la regulación de la calle al uso lógico y real que ya se hace sin demasiados problemas a diario, prefieren bloquear las soluciones con la búsqueda de impedimentos técnicos retrógrados en vez de aplicar intervenciones urbanísticas sencillas y de eficacia demostrada en muchos países durante décadas, soluciones  más que inventadas y probadas. Prefieren presentar la bicicleta en la ciudad como origen del peligro y conflicto, y enfrentar a peatones y ciclistas en vez de impulsar las calles tranquilas, la mejora del espacio público y la ciudad amable.

Prefieren mantener el insostenible modelo automovilístico actual de mera  gestión del tráfico, la ciudad para el coche y el asfalto. Prefieren reducir al mínimo e incumplir las planificaciones de sostenibilidad para la ciudad aprobadas en Pleno municipal, desconsiderar los esfuerzos de participación ciudadana y obstaculizar las peticiones de los usuarios. ¡Aún siendo ellos mismos ciclistas! Ciclistas, quizás, de fin de semana y no ciclistas urbanos como medio de transporte habitual,  pero que también sufren atropellos, casi siempre aún más graves, en las carreteras cada semana. Aún así…

Prefieren, en definitiva, seguir esperando a que ocurra otro accidente.

Campaña del concejal de seguridad ciudadana para criminalizar a los ciclistas de Logroño (III)

multa

Ésta es la legislatura en que menos se ha intervenido para mejorar la ciudad… y en la que, por contra, más autopromoción mediática y declaraciones de intenciones vacías se han realizado.

El único logro aparente de esta legislatura para la ciudad, y en el que pueden estar depositadas las esperanzas de la lamentable gestión de la movilidad por medios sostenibles en Logroño, es el desarrollo del endeble Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), cuyas recomendaciones, por supuesto, no van por esta línea desincentivadora y represiva, sino que entran en abierta contradicción con ella.

Resulta especialmente desalentadora la adopción de esta campaña de persecución de los ciclistas inmediatamente después de aceptarse la constitución (incluida en el PMUS) de un FORO POR LA BICICLETA, un órgano de encuentro, deliberación y debate entre diferentes instancias interesadas en promover la movilidad en bici, que el Colectivo Logroño en Bici venía reivindicando largamente y se encarga de impulsar.

Se trata del fracaso absoluto de la política de gestión integral de la movilidad: no hay más que ver cada día las dobles filas, la invasión constante de esquinas y aceras, las carreras de coches nocturnas, las cifras del alarmante número de atropellos POR AUTOMÓVILES, la falta de atención a las demandas de acceso ciclopeatonal a los centros de trabajo (otra promesa electoral incumplida)… y por si fuera poco, ahora, la criminalización de los ciclistas.

Esto sucede en una ciudad sin Oficina de Movilidad, sin un Plan Director de la Bicicleta, sin Ordenanza Municipal de Bicicletas, donde ni siquiera puede conseguirse un plano de vías ciclistas en su Oficina de Turismo… Pero en la que todos los departamentos se autodenominan como muy “Sostenibles” o muy “Accesibles” o muy “Smart”. Vivimos en una ciudad con un potencial magnífico para la movilidad por otros medios que sin embargo, actualmente va en estos temas muchos años por detrás de las de nuestro entorno. Una ciudad nominalmente en la Red de Ciudades por la Bicicleta y que pese a que el mismo concejal que ahora impulsa estas sanciones aprobara en pleno el manifiesto de ciudades en contra de la imposición del casco obligatorio en los recorridos urbanos, obliga incoherentemente a utilizarlo en su formación y desarrolla confusas campañas casquistas. Aunque ya sabemos que cuando interesa, se puede decir una cosa aquí, y defender en Madrid justo la contraria… Claro: mejor curarse en salud ante posibles demandas por responsabilidad política que fomentar la seguridad en números pacificando el tráfico y generando antipatía entre los automovilistas, que tendrían por ello que modificar sus hábitos. Cuestión de votos. ¿Qué quieren los ultras del Teléfono del Lector? Pues vamos a dárselo…

Para lo que sí ha habido tiempo y dinero es para ridículas campañas de comunicación con la red clientelar de asociaciones afines de una línea comunicativa arcaica, cutre, de un mal gusto más que discutible, y sobre todo de un sempiterno tono coercitivo, paternalista, infantilizador, reconviniente, amenazante, policial, y que sólo ejemplifica la verdadera vocación de esta corporación. Pese a sus ingentes operaciones de imagen y autopromoción monopolizando los recursos públicos, sucesivos tics autoritarios lo han venido demostrando en el tiempo una y otra vez: restringir, recortar, prohibir y sancionar… a los más débiles. Autoritarismo e imagen de mano dura para tiempos de cambio, ahora que se permiten funcionar a careta quitada. En contra de toda Convivencia que dicen fomentar, como los que antes les precedieron, con sus “cívicas” ordenanzas, y ahora con multas y sanciones.

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Desincentivar el uso de la bicicleta para que todo siga igual

No creemos que estas retrógradas actuaciones, insertas en el presente clima represivo de restricción de derechos sociales y libertades democráticas, vayan a impedir el desarrollo imparable de la necesidad de caminar hacia el uso de medios más sostenibles que el coche, aunque no cabe duda de que, si no actuamos, con estos incentivos mucha gente se lo pensará dos veces antes de ni siquiera intentarlo.

Es la ciudad vista desde el sillón, no desde el sillín. Pretender disciplinar a los de las bicis sin ser capaces de utilizarlas ellos mismos a diario. Basta preguntar cuántos políticos y técnicos municipales con responsabilidades en estas cuestiones eligen en nuestra ciudad a diario la bicicleta como su medio de transporte para obtener una esclarecedora visión del problema.

Sin duda, la amenaza de estas medidas, el sometimiento a la arbitrariedad policial (¿quién determina exactamente qué es algo tan vago jurídicamente como “comportarse indebidamente en el tráfico”? -sólo el criterio inapelable del agente-). O la inseguridad de si se estará incumpliendo la norma voluntaria o involuntariamente, a menudo por falta de recursos y con la intención de preservar la propia integridad, dadas las condiciones de ordenación del tráfico en la ciudad…

Desde luego muchos ciclistas no tenemos ningún problema en bajarnos de la bici cuando sea necesario – pues su facilidad para convertirnos en un peatón más es una de las genialidades de nuestro vehículo y clave de su fluidez en itinerarios urbanos-. Pero con una red de vías ciclistas que a pesar de su obligatoriedad normativa resulta inoperante, inconexa, disfuncional, de tramos sueltos con accesibilidad a menudo ni considerada técnicamente, y en su mayoría construida sobre las aceras, ahora nos veremos expuestos a no sólo no poder mantener la fluidez funcional de nuestro medio de transporte, sino a poder ser denunciados y sancionados en cualquier tramo de entrada o salida o intervalo intermedio… por estar invadiendo la acera.

En coherencia con sus nuevas disposiciones, ¿se verá el Ayuntamiento obligado ahora a trasladar todos los aparcabicis, puestos de alquiler de bicicleta pública, y aceras-bici a la calzada?

En su afán desmedido por mostrar mano dura con los ciclistas recalcitrantes, Miguel Sáinz se permite crear un registro de infractores (una auténtica “lista negra”) o incluso ir más allá de las propias normas de rango superior: en el código de circulación se establece que el uso de elementos reflectantes en la vestimenta en horas nocturnas es obligatorio en vías interurbanas. Recordad: El chaleco reflectante del Titanic no es obligatorio en ciudad.

 

No cabe duda de que esta restrictiva medida municipal que extrema la aplicación inflexible del antiguo Código de Circulación (a punto de derogarse) desanimará a muchos ciclistas nuevos, actuales y potenciales a atreverse a circular con sus bicis bajo la amenaza de sanción. Más aún en los tiempos que corren, de dificultades económicas para la mayoría de la población, en los que las desorbitadas sanciones resultarán a menudo mayores que el propio valor económico de sus vehículos.

¿Por qué tantos ciclistas de Logroño circulan por las aceras? Porque alguien les ha enseñado a hacerlo.

(pero esto será tema para un próximo artículo gráfico)

 

Logroño en Bici-Ecologistas en Acción y la Coordinadora en Defensa de la Bicicleta, ConBici, continuarán con su labor de informar, educar y defender a los usuarios de bicicleta en la ciudad y con su labor de promover una mejor ciudad ciclopeatonal.

Esta batalla se está dando en muchas ciudades, y en muchas se han conseguido victorias ya. (pincha en la foto y lo verás):

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Campaña del concejal de seguridad ciudadana para criminalizar a los ciclistas de Logroño (I)

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En un gesto insultantemente electoralista, el concejal de seguridad ciudadana de Logroño, Miguel Ángel Sáinz, anuncia que se “extremarán las sanciones a ciclistas” de la ciudad, cediendo así a las insistentes presiones de su bolsa de votantes más intolerantes que aún ven la bicicleta como un estorbo o una molestia en la ciudad.

Así, a través de sus represivas medidas el Ayuntamiento sitúa a Logroño en la misma línea de los ayuntamientos ultrareaccionarios al estilo de la Valencia de Rita Barberá (recordemos su abusiva política de sanciones) o las absurdas medidas impuestas por el Ayuntamiento de Zaragoza que tanta polémica generaron recientemente y que la contestación de miles de ciclistas en las calles obligó a revertir. Logroño se aleja por tanto, pese a las retóricas declaraciones políticas, de la línea de trabajo de municipios que aún con gobierno derechista, han demostrado buenas prácticas en la mejora de la ciudad hacia la imprescindible sostenibilidad. Como la vecina Vitoria-Gasteiz, sin ir más lejos.

Un problema complejo y multicausal

El gobierno del Partido Popular anuncia ahora sanciones desproporcionadas tras haber sido según sus propias declaraciones “excesivamente tolerante con los ciclistas”. Nada sería de extrañar que se persiga a quien incumpliera las normas si no esto no sucediera tras años de expulsar a los ciclistas a las aceras, años de no tomar en consideración ni generar respeto por los usuarios de bicicletas, años de prácticamente no intervenir en el viario para lograr la imprescindible coexistencia entre medios en el ecosistema urbano. Años de desatender mayormente al creciente número de ciclistas urbanos noveles, lógicamente desorientados, desinformados, faltos de recursos y asustados por el estado del tráfico. Años de asociar la movilidad en bicicleta al carril-bici (más bien acera-bici), años de fomentar nefastas infraestructuras, casi siempre en contra del peatón, herencia directa del pelotazo urbanístico que causaron en legislaturas anteriores. Años de denostar a las organizaciones de usuarios independientes como Logroño en Bici.

Años de, en vez de demostrar sensibilidad y tolerancia, a través de su desidia, prepotencia e inmovilismo, dedicarse a fomentar la inquina entre peatones y ciclistas, años de secuestrar la participación, años perdidos de inacción. Ahora, tenemos un problema. Un problema que desde el Ayuntamiento se han encargado de alimentar, presentando sistemáticamente la bicicleta como un conflicto y enfrentando a los medios más vulnerables entre sí: peatones y ciclistas, que por definición debieran ser aliados naturales en la ciudad, para de este modo desviar la atención de su inacción sobre la verdadera fuente de peligro, de insostenibilidad ambiental y de conflicto en la ciudad: su entrega casi absoluta a las leyes del automóvil privado, al uso y abuso del coche.

Criminalizar ahora a los ciclistas urbanos, culparles ahora a través de la sanción administrativa por la vía policial del fracaso de las negligentes planificaciones municipales, parece ser una medida fácilmente digerible y aplaudida por el público más reaccionario y desinformado.

Ahora, hartos de pagar justos por pecadores y de que sistemáticamente se nos presente a los ciclistas urbanos habituales como peligrosos, irrespetuosos e irresponsables, y ahora puestos en el punto de mira por el morbo del habitual tratamiento de la información en los medios, contemplamos la cobardía moral de culpar fácilmente a los más vulnerables (quien lo dude no tiene más que consultar las alarmantes cifras de atropellos a peatones Y ciclistas) para así no tener que exigir responsabilidades a quien origina los problemas desde arriba.

Aunque recuerde, Sr. Sáinz: Nosotros también votamos.

(continuará)

represión bici

Ciclistas de cartón, coches reales. Ciclistas reales, políticos sordos.

La aparición el último mes de ciclistas de cartón por las calles de Logroño sobre triciclos del parque infantil de tráfico resulta una magnífica metáfora de las relaciones con la ciudad de este ayuntamiento.

Si bien la campaña tiene el aspecto positivo de intentar actuar en el lugar donde se genera la peligrosidad del tráfico: en la calzada por la entrega de la ciudad a la arrolladora omnipresencia del automóvil privado, en realidad para lo que esta campaña de imagen infantilizadora sirve es para, desviando la atención, seguir sin actuar sobre el trasfondo de la ordenación de la ciudad. Como tristemente demuestra el alarmante incremento del número de atropellos, por más que los responsables en la materia lo intenten maquillar o distraer. En su lugar se culpa a las víctimas, ciclistas (¡irresponsables!, generadores de conflictos) o a las personas mayores (¡que es que pasan distraídos! y necesitan vigilantes voluntarios). ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

ciclistas de cartón 2014

Esta nueva campaña de la que el colectivo de ciclistas urbanos de la ciudad recibe conocimiento oficial cuando ya ha comenzado, corre el riesgo de quedarse en una nueva operación de imagen municipal, de alcance más que discutible y coste desproporcionado, que resulta estremecedoramente esclarecedora cuando se pone en su contexto:

  • Se tienen que buscar ciclistas de cartón o apoyos en las peñas ciclistas deportivas mientras, en el actual clima institucional de degradación democrática, se intentan marginar la voces ciudadanas críticas (de ciudadanía de carne y hueso, no de cartón) del colectivo ciclista urbano, en la línea de la ya tristemente acostumbrada criminalización autoritaria de la protesta. Si no les damos jabón, entonces somos unos antisistema.
  • Las Ordenanzas Municipales de lugares de referencia para la movilidad sostenible como Barcelona ya recogían en el año 2001 la impracticabilidad de lograr una separación de 1,5m en ciudad. Desde entonces, esta ordenanza ha sido modificada y ampliada otras dos veces. Sin embargo Logroño aterriza ahora, ¡en 2014!… en sentido contrario. ¿No puede hacerse algo mejor que  limitarse a pedir una ejecución estricta de esta medida del código de circulación, pensada para los ciclistas en carreteras? La separación de 1,5m resulta a menudo impracticable en ciudad; el propósito se alcanzaría si en realidad se ejecutasen otras medidas reales y posibles (urbanísticas, de regulación, de gestión de la movilidad) que protejan al ciclista en viales urbanos. Y NO estamos hablando de carril-bici.
  • El concepto de participación del gobierno municipal consiste en solicitar apoyo a sus campañas unilaterales una vez que éstas han comenzado.  La desfachatez acostumbrada del “vernos para hacernos una foto”, sin sonrojo alguno. Confundir participación con servilismo a su corrupta red clientelar de favores mutuos.
  • El Ayuntamiento de Logroño, en su lugar, planifica eliminar vías ciclistas compartidas,  construye más peligroso carril-bici aunque sea a título testimonial (se acercan elecciones) y vuelve a expulsar a los ciclistas enviándolos a las aceras en sus nuevas planificaciones (como en el proyecto para la Glorieta del Dr. Zubía)
  • Los políticos locales en el gobierno apoyan contradictoriamente medidas como la declaración municipal en contra del casco obligatorio en todos los recorridos urbanos, para hacerlo obligatorio en sus actividades y, acto seguido, en Madrid defender todo lo contrario, apoyando la involutiva nueva Ley de Tráfico, que retrotrae la paupérrima ordenación española de la movilidad ciclista otros treinta años al pasado según la Federación Ciclista Europea. Y nos lo van a vender como un gran avance.
  • Mientras el Ayuntamiento de Logroño dedica miles de euros de dinero público a sacar ciclistas de cartón a la calle, el movimiento social de ciclistas urbanos de Logroño (de carne y hueso), Logroño en Bici, ve desatendidas sus demandas de que el Ayuntamiento acondicione un local de su propiedad del que es responsable, donde poder desarrollar sus actividades de forma mínimamente digna. Actividades como el Punto de Autorreparación de Bicicletas, de desde hace 4 años lleva prestando servicio libre y abierto a los usuarios de bicicletas en la ciudad.
1.5m de respeto

Estas campañas son positivas, pero están pensadas para los ciclistas de carretera… y desde luego no son nada nuevo

 

Por el contrario, propuestas ciclistas:

  • Los ciclistas de Logroño reclamamos nuestro derecho democrático a participar en el diseño de las medidas que nos afectan, que nuestro punto de vista sea escuchado y nuestras necesidades tenidas en cuenta por alguien competente que las entienda y las pueda compartir (porque se mueva en bicicleta). No sólo a “hacernos la foto” aprovechada con el concejal de turno y a ser manipulados por la maquinaria mediática pública y privada puesta a su servicio.
  • La aplicación de conceptos como la “ciudad 30” o el de la promoción de calles de plataforma única, conquistados en el nuevo reglamento de circulación, han de llevarse a término cuanto antes, más allá de las dos o tres calles señalizadas simbólicamente como zonas pacificadas, que siempre lo fueron de facto y de nuevas peatonalizaciones donde no se toma en cuenta el tráfico ciclista. La receta es sencilla: Más espacio para las formas de transporte sostenible, andar, bicicleta y transporte público, menos para el coche.
  • Dar prioridad a la circulación de bicicletas en calles de un sólo carril, recoger en la normativa municipal, no en un consejo en un folleto, el derecho a circular por el centro del carril cuando las circunstancias lo aconsejen. Como ya lo hacen desde hace años muchas grandes ciudades gobernadas por el mismo partido que Logroño.
  • Fomentar el tráfico compartido en coexistencia, sin alentar la imagen de la bicicleta como conflicto o peligro. Aplicación de la modificación de la Ordenanza Cívica señalizando correctamente el tráfico ciclista bidireccional. Compartición de espacios y promoción del modelo de ciudad ciclista y peatonal que ha de ser el mismo.
  • Desincentivar activamente el uso el coche en el centro de la ciudad, empezando los responsables municipales ellos mismos por dar ejemplo.
  • Cumplimiento decidido de la ejecución de las propuestas desarrolladas en el PMUS de Logroño (las ciclistas y de pacificación puedes descargarlas aquí), en los plazos correctos y con la dotación presupuestaria necesaria, no sólo medidas testimoniales y puntuales cara a las elecciones, sino una transformación en profundidad buscando el bien común para la ciudad y las gentes que la habitamos.

 

18% más de atropellos en Logroño, pese al descenso de la movilidad

Bici-Crítica de Febrero: No más atropellos

En los últimos días el Ayuntamiento de Logroño ha presentado y comentado públicamente algunos datos sobre los accidentes de tráfico del pasado año 2013. Según el análisis del portavoz Miguel Sáinz, todos resultaban positivos. En Logroño en Bici creemos que, desde el punto de vista de los usuarios más débiles de la vía pública, peatones y ciclistas, los resultados no dan para muchas celebraciones y reflejan que la mayor fuente de riesgo siguen siendo los vehículos a motor.

Resulta especialmente lamentable el hecho de que dos personas hayan perdido su vida atropellados por vehículos motorizados. Dos muertes que podrían haberse evitado. Lo primero que nos llama la atención del análisis oficial es que la cifra de 20 atropellos más  durante el año pasado que durante 2012 se califique como “un leve repunte”, cuando representa un 17,85% de incremento. Algo que nos parece si no alarmante, al menos sí muy preocupante. Para evitar presentar este dato, el portavoz prefería señalar el descenso de un 12% desde 2011. No se trata de ver la botella medio llena o medio vacía, Miguel Sáinz tergiversa las cifras para enmascarar la realidad, algo que nos parece lamentable.

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Coincidimos en calificar como buena noticia el descenso de un 17% de los accidentes de ciclistas, algo esperable en relación al aumento del uso de la bicicleta como medio de transporte en nuestra ciudad. Aunque parece sorprender al concejal, es algo estudiado y demostrado: el aumento del número de usuarios de la bicicleta redunda en una disminución de los accidentes entre vehículos a motor y ciclistas, puesto que los conductores se acostumbran a la presencia de ciclistas y aumenta su nivel de atención, precaución y respeto. Este concepto de seguridad por el número se puede resumir en que cuantas más bicicletas circulan, más se calma el tráfico y más seguras se vuelven las calles para todos los ciudadanos.

De los datos facilitados, también se puede extraer la evidente conclusión de que el mayor peligro para los peatones sigue siendo ser atropellados por un vehículo a motor. El ayuntamiento no lo dice así, pero resulta que sólo el 3% de los heridos leves por atropello lo fueron por un ciclista. Aunque no tenemos datos sobre el causante de este tipo de accidente, evidentemente no en todos los casos la responsabilidad se podrá atribuir al ciclista. Esto debería servir para demostrar que la cantinela de que los ciclistas son el terror de los peatones es una falsedad divulgada interesadamente. Esto, unido a que se considera que sólo en el 16% de los atropellos la conducta del peatón fue responsable del mismo, nos refuerza en lo que ya sabíamos: el mayor peligro para la seguridad es el vehículo a motor.

De entre las conclusiones del Ayuntamiento, también nos llama poderosamente la atención que se califique como “primera y principal causa” de accidentes a “la falta de atención” cuando en el 62% de los casos la causa fue una infracción de las normas de circulación. Además de los peatones, los ciclistas también somos víctimas de los accidentes. A pesar de que este último año hemos pasado de 4 ciclistas heridos graves a ninguno, 32 heridos leves son una cifra muy alta si la comparamos con la de 112 peatones atropellados, teniendo en cuenta además que el número de ciclistas es mucho menor que el de peatones y el descenso de la movilidad en general debido a la menor actividad económica. En este caso en concreto y en relación a todo el análisis que hacemos, nos gustaría haber podido disponer de toda la información detallada, pero nos tenemos que conformar con la  interpretación del  Ayuntamiento y unos pocos datos  sueltos.  Agradeceríamos que la Administración cumpliera con su deber de transparencia y facilitara esa información a la ciudadanía, para que podamos extraer nuestras conclusiones, en lugar de disponer sólo de la interpretación oficial sobre la cuestión. Esta demanda de transparencia podría tener un cauce muy sencillo dentro de la denominada Oficina de movilidad y espacio público, cuya creación está incluida entre las recomendaciones inmediatas del recientemente aprobado PMUS, pero de la que no hay noticias.

Por último queremos señalar que aunque el exceso de velocidad es considerado como causa del accidente en sólo un 3% de los casos, éste supone un notable aumento de la gravedad de las consecuencias, especialmente para los más vulnerables: peatones y  ciclistas. De todos es sabido por propia observación que en nuestra ciudad los conductores de coches superan con casi absoluta impunidad los límites de velocidad, a pesar  de  que  el  concejal  portavoz  aluda a los radares como una contribución al descenso de accidentes.  Por  todo esto insistimos en la  necesidad de pacificar el tráfico rodado en Logroño para conseguir una ciudad más habitable. ¡No más atropellos!

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Como cada mes, Logroño en Bici se suma al movimiento mundial Masa Crítica invitando a celebrar y reivindicar juntos, circulando con normalidad para demostrar que las bicicletas en la ciudad no tienen por qué significar conflicto alguno; más bien al contrario: los buenos ciclistas mejoran la ciudad.

Bici-Crítica de Febrero “No más atropellos”,  este viernes 7, a las 20h desde la Plaza del Mercado de Logroño

¡En bici sí se puede!