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Campaña del concejal de seguridad ciudadana para criminalizar a los ciclistas de Logroño (III)

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Ésta es la legislatura en que menos se ha intervenido para mejorar la ciudad… y en la que, por contra, más autopromoción mediática y declaraciones de intenciones vacías se han realizado.

El único logro aparente de esta legislatura para la ciudad, y en el que pueden estar depositadas las esperanzas de la lamentable gestión de la movilidad por medios sostenibles en Logroño, es el desarrollo del endeble Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), cuyas recomendaciones, por supuesto, no van por esta línea desincentivadora y represiva, sino que entran en abierta contradicción con ella.

Resulta especialmente desalentadora la adopción de esta campaña de persecución de los ciclistas inmediatamente después de aceptarse la constitución (incluida en el PMUS) de un FORO POR LA BICICLETA, un órgano de encuentro, deliberación y debate entre diferentes instancias interesadas en promover la movilidad en bici, que el Colectivo Logroño en Bici venía reivindicando largamente y se encarga de impulsar.

Se trata del fracaso absoluto de la política de gestión integral de la movilidad: no hay más que ver cada día las dobles filas, la invasión constante de esquinas y aceras, las carreras de coches nocturnas, las cifras del alarmante número de atropellos POR AUTOMÓVILES, la falta de atención a las demandas de acceso ciclopeatonal a los centros de trabajo (otra promesa electoral incumplida)… y por si fuera poco, ahora, la criminalización de los ciclistas.

Esto sucede en una ciudad sin Oficina de Movilidad, sin un Plan Director de la Bicicleta, sin Ordenanza Municipal de Bicicletas, donde ni siquiera puede conseguirse un plano de vías ciclistas en su Oficina de Turismo… Pero en la que todos los departamentos se autodenominan como muy “Sostenibles” o muy “Accesibles” o muy “Smart”. Vivimos en una ciudad con un potencial magnífico para la movilidad por otros medios que sin embargo, actualmente va en estos temas muchos años por detrás de las de nuestro entorno. Una ciudad nominalmente en la Red de Ciudades por la Bicicleta y que pese a que el mismo concejal que ahora impulsa estas sanciones aprobara en pleno el manifiesto de ciudades en contra de la imposición del casco obligatorio en los recorridos urbanos, obliga incoherentemente a utilizarlo en su formación y desarrolla confusas campañas casquistas. Aunque ya sabemos que cuando interesa, se puede decir una cosa aquí, y defender en Madrid justo la contraria… Claro: mejor curarse en salud ante posibles demandas por responsabilidad política que fomentar la seguridad en números pacificando el tráfico y generando antipatía entre los automovilistas, que tendrían por ello que modificar sus hábitos. Cuestión de votos. ¿Qué quieren los ultras del Teléfono del Lector? Pues vamos a dárselo…

Para lo que sí ha habido tiempo y dinero es para ridículas campañas de comunicación con la red clientelar de asociaciones afines de una línea comunicativa arcaica, cutre, de un mal gusto más que discutible, y sobre todo de un sempiterno tono coercitivo, paternalista, infantilizador, reconviniente, amenazante, policial, y que sólo ejemplifica la verdadera vocación de esta corporación. Pese a sus ingentes operaciones de imagen y autopromoción monopolizando los recursos públicos, sucesivos tics autoritarios lo han venido demostrando en el tiempo una y otra vez: restringir, recortar, prohibir y sancionar… a los más débiles. Autoritarismo e imagen de mano dura para tiempos de cambio, ahora que se permiten funcionar a careta quitada. En contra de toda Convivencia que dicen fomentar, como los que antes les precedieron, con sus “cívicas” ordenanzas, y ahora con multas y sanciones.

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Desincentivar el uso de la bicicleta para que todo siga igual

No creemos que estas retrógradas actuaciones, insertas en el presente clima represivo de restricción de derechos sociales y libertades democráticas, vayan a impedir el desarrollo imparable de la necesidad de caminar hacia el uso de medios más sostenibles que el coche, aunque no cabe duda de que, si no actuamos, con estos incentivos mucha gente se lo pensará dos veces antes de ni siquiera intentarlo.

Es la ciudad vista desde el sillón, no desde el sillín. Pretender disciplinar a los de las bicis sin ser capaces de utilizarlas ellos mismos a diario. Basta preguntar cuántos políticos y técnicos municipales con responsabilidades en estas cuestiones eligen en nuestra ciudad a diario la bicicleta como su medio de transporte para obtener una esclarecedora visión del problema.

Sin duda, la amenaza de estas medidas, el sometimiento a la arbitrariedad policial (¿quién determina exactamente qué es algo tan vago jurídicamente como “comportarse indebidamente en el tráfico”? -sólo el criterio inapelable del agente-). O la inseguridad de si se estará incumpliendo la norma voluntaria o involuntariamente, a menudo por falta de recursos y con la intención de preservar la propia integridad, dadas las condiciones de ordenación del tráfico en la ciudad…

Desde luego muchos ciclistas no tenemos ningún problema en bajarnos de la bici cuando sea necesario – pues su facilidad para convertirnos en un peatón más es una de las genialidades de nuestro vehículo y clave de su fluidez en itinerarios urbanos-. Pero con una red de vías ciclistas que a pesar de su obligatoriedad normativa resulta inoperante, inconexa, disfuncional, de tramos sueltos con accesibilidad a menudo ni considerada técnicamente, y en su mayoría construida sobre las aceras, ahora nos veremos expuestos a no sólo no poder mantener la fluidez funcional de nuestro medio de transporte, sino a poder ser denunciados y sancionados en cualquier tramo de entrada o salida o intervalo intermedio… por estar invadiendo la acera.

En coherencia con sus nuevas disposiciones, ¿se verá el Ayuntamiento obligado ahora a trasladar todos los aparcabicis, puestos de alquiler de bicicleta pública, y aceras-bici a la calzada?

En su afán desmedido por mostrar mano dura con los ciclistas recalcitrantes, Miguel Sáinz se permite crear un registro de infractores (una auténtica “lista negra”) o incluso ir más allá de las propias normas de rango superior: en el código de circulación se establece que el uso de elementos reflectantes en la vestimenta en horas nocturnas es obligatorio en vías interurbanas. Recordad: El chaleco reflectante del Titanic no es obligatorio en ciudad.

 

No cabe duda de que esta restrictiva medida municipal que extrema la aplicación inflexible del antiguo Código de Circulación (a punto de derogarse) desanimará a muchos ciclistas nuevos, actuales y potenciales a atreverse a circular con sus bicis bajo la amenaza de sanción. Más aún en los tiempos que corren, de dificultades económicas para la mayoría de la población, en los que las desorbitadas sanciones resultarán a menudo mayores que el propio valor económico de sus vehículos.

¿Por qué tantos ciclistas de Logroño circulan por las aceras? Porque alguien les ha enseñado a hacerlo.

(pero esto será tema para un próximo artículo gráfico)

 

Logroño en Bici-Ecologistas en Acción y la Coordinadora en Defensa de la Bicicleta, ConBici, continuarán con su labor de informar, educar y defender a los usuarios de bicicleta en la ciudad y con su labor de promover una mejor ciudad ciclopeatonal.

Esta batalla se está dando en muchas ciudades, y en muchas se han conseguido victorias ya. (pincha en la foto y lo verás):

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10 mandamientos ciclistas

Derechos y deberes de las bicis

Amarás la ciudad sobre todas las cosas y al peatón como a ti mismo.

 1. Las bicicletas asumen la obligación de respetar y de no invadir (ni siquiera con el timbre) la burbuja de las personas

 2. Las bicicletas tienen derecho a la pluralidad y a la educación vial. Desde la bicicleta de juguete hasta la bicicleta de carreras, todas tienen derecho a la ciudad

 3. Derecho de ocupación. Ni acomplejadas ni con orgullo bici, las bicicletas ocupan la ciudad. Por muy despacio que vayan, está prohibido el acoso: vehículos más rápidos han de respetar con paciencia las distancias de seguridad

 4. Libertad de circulación. Hay cuatro formas de bicicleta urbana: por la calzada, por el carril bici, por la acera bici o por zona peatonal. Según el tráfico, las bicicletas pueden elegir acogerse al trazado y carriles del plan bici, o seguir circulando por calles y avenidas, como antes del plan

 5. Movilidad. La bicicleta tiene derecho a circular por la izquierda o a contramano, a burlar rotondas o semáforos en rojo. La policía local es quien puede calificar la conducta de las bicis, no los conductores de otros vehículos

 6. Rodadura y buen pedal. Como vehículo lento que debe circular por la derecha, las bicicletas tienen derecho al buen estado de su carril natural: lados y bordillos de las calzadas. Donde hay plan bici, no se pueden consentir pavimentos con adoquín sin refilar. Entre adoquines y baches, husillos y alcantarillas, bolardos y señales de prohibición, las bicicletas pierden seguridad y movilidad

 7. Guarda y custodia. La bicicleta tiene derecho a estacionar en centros públicos y estratégicos de la ciudad. En las comunidades, la bicicleta laboral y de diario tiene los mismos derechos de aparcamiento y de pernocta que otros vehículos de su comunidad

 8. Acceso al transporte público. La bicicleta tiene derecho de acceso y de intercambio con los transportes públicos

 9. Derecho de propiedad. Es obligación de los poderes públicos acabar con el robo de bicicletas y regular el mercado de bicicletas de segunda mano, motivo del robo

10. Derecho de alquiler y de mantenimiento. Si se quiere fomentar el uso de la bicicleta, la ciudad tiene que invertir en la bici pública y privada, de alquiler y de particulares. Tendría que haber una red de talleres de bicicletas repartidos por toda la ciudad
DECÁLOGO DE LA BICICULTURA 2010