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BiciLOG: Un sistema de ocio para ir a La Grajera y no de transporte urbano integrado

INAUGURACIÓN DEL “NUEVO” SISTEMA DE BICICLETA PÚBLICA BiciLOG

La alcaldesa Cuca Gamarra, junto a los concejales de Medio Ambiente, Jesús Ruiz Tutor, y Seguridad Ciudadana, Miguel Sáinz, han presentado recientemente el no tan “nuevo” sistema de bici pública que el año pasado en la reinventada Semana de Movilidad anunciaron que entraría en funcionamiento para junio de 2017 y después para Navidad. Doce años se ha tardado en reformar el nefasto sistema de bicicleta pública logroñés introducido por el PP en 2006-2007, después de que, ante las contínuas quejas, la ciudad se viera obligada a renovar el sistema en 2010 con la misma empresa concesionaria (Impursa) adquiriendo de nuevo idénticas bicicletas pero sin cambios de marchas. En aquel momento se consiguió poner freno a las pretensiones de la concesionaria de introducir un sistema de pago telefónico por uso, repercutiendo los costes sobre los usuarios, una cesión gubernamental que, como veremos, esta vez no se ha conseguido evitar.

Como nota anecdótica, quizá un augurio que recuerda nefandos tiempos pretéritos, durante la presentación la bici del concejal ya llevaba las luces colocadas al revés (la blanca atrás).

 

Comunicado de prensa Logroño en Bici – Ecologistas en Acción.

UN SISTEMA DE OCIO PARA IR A LA GRAJERA Y NO DE TRANSPORTE URBANO.

– El sistema BiciLOG, pese a la propaganda municipal, senuevamente un sistema de ocio y no de transporte, pues en contra de las recomendaciones ofrecidas al Ayuntamiento a través del Observatorio de la Bicicleta Pública, de las organizaciones de usuarios (ConBici / Logroño en Bici) y del criterio seguido por las principales ciudades, el sistema mantenido por la misma empresa en Logroño no cumple los tiempos mínimos para garantizar una alta rotación y disponibilidad de las bicicletas necesaria en un verdadero sistema de transporte (máximo recomendado 20min – 1/2h de uso gratuito, viaje de ida y dejar libre para otras personas). En Logroño el intervalo de uso será de una hora y media, según informan sus responsables, “para poder ir a La Grajera”. Logroño is different, aquí la bici es para pasear el domingo.

 

– El sistema seguirá estando ligado a la contrata municipal blindada de publicidad (el año que viene hay elecciones), adjudicada por el PP (Musitu 2006, no olvidamos Ecociudad)  por 20 años, a la empresa valenciana que ha mantenido a Logroño con el peor sistema de bici pública del país hasta ahora, con servicios de mantenimiento y calidad operativa avergonzantes y sorprendentemente escogido al final de la legislatura del PP frente a propuestas mucho más funcionales y probadas como las que operan en las principales ciudades españolas y europeas (Sevici Sevilla – JCDecaux, Bicing Barcelona – Clear Channel, o sistemas propios exitosos como los de Donostia-San Sebastián o Pamplona)

 

– Un dato crítico lo constituye el hecho de que el sistema, hasta ahora gratuito para las personas usuarias una vez obtenida la tarjeta (10€), pasa a repercutir su coste directamente a la ciudadanía a través de tarifas diarias (5€) semanales (12€), mensuales (24€) o anuales (36€), para las cuales hay que disponer de una tarjeta de crédito, lo cual constituye más bien una privatización encubierta que restringe su accesibilidad para distintos grupos de población.

Además de las sustanciosas cantidades que la ciudad habrá de seguir abonando por el “nuevo” sistema, pasamos de un sistema de préstamo a un sistema de alquiler de bicicletas a criterio de rentabilidad de la empresa concesionaria. Conviene recordar el caso cercano de Zaragoza, en el que la empresa adjudicataria duplicó el coste al público al cumplirse el primer año de servicio pero que no proporciona cobertura a amplios sectores de la ciudad que no considera rentables.

 

– Prueba de la falta de vocación como un verdadero sistema de transporte integrado es que Logroño no contará con ninguna base del sistema en las nuevas estaciones “intermodales” de autobús y ferrocarril, (como tampoco cuentan ni siquiera con aparcabicis en la actualidad) y por el contrario, en vez de promover la intermodalidad con otros medios de transporte se pierde toda vinculación con los aparcamientos disuasorios de automóviles, como la base que hasta ahora existía en la Plaza de la Vendimia, aparcamientos disuasorios que resultan imprescindibles para incentivar el cambio modal hacia un mayor uso de medios tranquilos de transporte cuanto más hacia el interior de la ciudad. De nuevo, Logroño is different.

Sí que se mantendrá sin embargo la estación en La Grajera, de uso muy marginal (casi nulo) en la actualidad. Conviene recordar que el PP va a gastar más de 1,2M € en los arreglos del camino al parque, anunciados sin sonrojo como el  “modelo de ciudad sostenible”… (pero fuera de la ciudad). La sostenibilidad ambiental consiste en ir a pasear al parque, por lo visto.. Lo que sí hay es muchos votantes paseantes mayores y… (¡oh, casualidad de nuevo!) el año que viene hay elecciones municipales.

El Ayuntamiento sigue relegando a la bicicleta en Logroño a un uso recreativo-deportivo o de ocio y no facilitando su protección como una alternativa seria y real de transporte cotidiano dentro de la ciudad, como prueban los incumplimientos sistemáticos de los programas de movilidad ciclista y peatonal aprobados por unanimidad desde 2013 en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de Logroño. La ciudad se va quedando más y más atrasada respecto a las de su entorno cercano, anclada en un modelo de tráfico (que no movilidad) desfasado, atascada en un nudo de falta de capacidad técnica para la movilidad sostenible y falta de voluntad política real..  Mientras tanto, según las escasas cifras oficiales proporcionadas, los insoportables niveles de violencia vial que sufrimos en nuestra ciudad hacen que, de media, más de un peaton y/o ciclista sufran un atropello grave cada dos días en Logroño (142+65 personas heridas en atropellos en 2017, 145+72 en 2016, con tres víctimas mortales). En contra de lo que suele pensarse, en nueve de cada diez atropellos, siempre según las cifras oficiales, la responsabilidad fue del conductor.

 

– Llegando ya a dos legislaturas completas prácticamente en blanco en infraestructuras para la movilidad ciclista, mientras la ciudad sigue sin estar preparada para la movilidad en bici, como resultado, cada semana más de un ciclista resultará atropellado de media en las calles de Logroño; atropellos ahora denominados oficialmente “colisiones con otros vehículos” (65 en 2017) para desviar el foco de atención de la persona herida al vehículo, en un descarado intento de maquillar las insoportables cifras de siniestralidad vial que sufrimos en nuestra ciudad.

 

– Mientras se incumplen la mayoría de programas de buenas prácticas en movilidad peatonal y ciclista, así como los de promoción del uso de la bicicleta en el PMUS de Logroño, mucho más económicos, se reintroducen costosos sistemas “públicos” para beneficio de grandes empresas privadas Aunque el siguiente paso aún no ha lleago a Logroño, la situación no puede sino emperorar con la proliferación de bicicletas y flotas de alquiler de aparatos de movilidad personal “dockless” (sin base fija) que se gestionan individualmente a través de una app y utilizan servicios públicos para el descarado beneficio empresarial privado en el espacio público.  La necesidad o moda misma de los sistemas de bicicleta “pública” urbana resulta muy cuestionable, con ciudades pioneras en la promoción de una movilidad sostenible, como la vecina Vitoria-Gasteiz, que están haciendo justo lo contrario, descartando estos sistemas pero apostando por el beneficio público de promover intensamente la cultura ciclista urbana y el uso personal de la bici en la ciudad. Está demostrado que si bien la bicicleta pública puede ayudar a iniciarse experimentalmente en el uso de la bici por la ciudad, los sistemas en uso efectivo no quitan tantos usuarios de automóvil privado como de autobús o ciclomotor, y pagar por un servicio terciarizado contribuye a que no se aprendan las destrezas para conocer, mantener y cuidar el propio vehículo personal, la bici de cada cual. En la abandonada promoción de la alternativa ciclista de movilidad en Logroño, ni lo uno ni lo otro.

 

– Las bicicletas de este, como vemos, ni tan “nuevo” sistema ni tan “público”, indudablemente han ganado en robustez gracias al trabajo de técnicos competentes en la unidad de Medio Ambiente, de la que afortunadamente depende el sistema, y no de la unidad municipal de Movilidad, Transportes e Infraestructuras, esta última inmensamente obstruccionista al desarrollo de la bicicleta en la ciudad y hostil hacia sus personas usuarias, con alguno de sus funcionarios responsables alardeando impunemente de no rendir cuentas de sus negligencias ni ante políticos, ni ante las organizaciones sociales, ni ante la ciudadanía a quien debe su (inexistente vocación de) servicio público.

Las bicicletas no dispondrán de asistencia eléctrica al pedaleo, aunque al menos contarán con luces alimentadas por dinamo de buje y cambio interno de tres marchas (a petición de LeB, pues se querían colocar nuevamente bicicletas-juguete sin cambios).

Atención, cuidado, un aviso a navegantes: ahora estas bicis incorporan freno trasero de contrapedal, común en otros países pero al que cuesta un poco acostumbrarse.

 

Contínua falta de transparencia política y participación ciudadana: El concejal de Medio Ambiente, Jesús Ruiz Tutor, prometió suministrar toda la información técnica y económica sobre el sistema a las organizaciones participantes de la Comisión de Seguimiento del PMUS en el mes de noviembre, sin que haya facilitado ninguna información hasta la fecha, pese a las reiteradas peticiones de los colectivos de personas usuarias y otras organizaciones políticas y ciudadanas. En diciembre pasado se cumplieron 4 años de la aprobación del Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Logroño, y según el propio plan, éste debería estar evaluándose y ampliándose. Sin embargo, sin rendición de cuentas ni evaluación alguna, la movilidad sostenible en Logroño sigue sin arrancar.

– El destino de las bicicletas del antiguo sistema vueltas a comprar en 2010, también es una incógnita sin respuesta.

 

Conclusión:

Desde el Colectivo LeB animamos a todas las personas a hacer uso de la nueva dotación para sus desplazamientos cotidianos por la ciudad, pero Logroño seguirá contando con un sistema de BPUs de segunda división (no como el de las principales ciudades, sino el mismo de Murcia, Altea, Ponferrada o Benidorm) orientado al ocio y no al transporte, sin integración con el sistema de transporte urbano colectivo ni con otros medios, con costes que a partir de ahora habrá de sufragar directamente la ciudadanía y cuyo desarrollo futuro se deja a criterios de rentabilidad económica de la empresa (Impursa), a través de una concesión pública que el PP otorgó por 20 años, blindada y ligada a la contrata municipal de publicidad, no a ningún criterio de movilidad sostenible.

Fruto de esta decisión, los barrios de Yagüe, Varea o El Cortijo, los polígonos industriales y lo que es más grave, los intercambiadores de transportes (estaciones de bus y ferrocarril + bus metropolitano + estacionamientos disuasorios), allí donde el sistema podría ser más útil en una verdadera función de movilidad, no contarán con bases del sistema de bicicleta “pública”.

Pese a la vacía retórica de sostenibilidad de la alcaldesa Cuca Gamarra y del conjunto del gobierno municipal, mientras la ciudad va quedándose más y más atrasada en movilidad y urbanismo respecto a las capitales cercanas, persiste en Logroño la falta de voluntad política para impulsar de manera real una transformación decidida del insostenible modelo actual de tráfico (=vehículos) y violencia vial, que no movilidad (=personas). Nuestra ciudad sigue atascada en un modelo de ciudad desarrollista más propio de mitad del siglo pasado, centrado prácticamente en exclusiva en el abuso del automóvil privado y la motorización. Siempre oímos decir a los responsables que algo es muy complicado y que no se puede. Pero si es tan complicado, ¿por qué otras ciudades cercanas lo han hecho y Logroño no? Ni el cambio climático ni la sociedad pueden esperar más. Resulta imprescindible caminar con resolución hacia un cambio de paradigma modal para el siglo XXI que recupere las calles para la vida, tome en cuenta las necesidades de movilidad de la ciudadanía y las recomendaciones de las organizaciones de usuarios, más allá de operaciones cosméticas en busca del rédito político electoral.

Colectivo LOGROÑO EN BICI – ECOLOGISTAS EN ACCIÓN

Grupo miembro de la Coordinadora Estatal en defensa de la Bicicleta (ConBici) y de la European Cyclists´ Federation (ECF).

 

 

 

 

 

Foto: nuevecuatrouno

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