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Prohibido el paso a toda persona ajena al automóvil privado

prohibido el paso a toda persona ajena al coche

La reforma del Reglamento General de Circulación sigue trayendo cola. De un borrador de reglamento que recogía algunas de las aspiraciones del movimiento ciclista urbano postpuesto por intereses electoralistas, pasamos a una Ley Anti-Bici en toda regla por cuyas retrógradas medidas organismos como la Federación Ciclista Europea muestran su preocupación.

Mientras la clase política sigue burlándose de la ciudadanía, con concejales del Ayuntamiento de Logroño que votan mociones en contra de la obligación del casco en ciudad para ciclistas y, simultaneamente, como diputados en Madrid votan a favor de la imposición obligatoria en las reuniones con la DGT y en el Congreso…

Mientras se tiran los trastos a la cabeza unos a otros intentanto obtener réditos políticos de la polémica y cuando el pueblo de Logroño no ha olvidado de mano de quién llegaron los recortes y restricciones de derechos civiles (como la infame “Ordenanza Cívica”) de los que tanto hemos visto después…

Mientras se centra el debate en un tema menor de la reforma de la ley, el uso obligatorio del casco para ciclistas en todos los recorridos urbanos, va colando la mayor, lo que afectará a las planificaciones: la desaparición de la calificación de la bicicleta como vehículo preferente en nuestras ciudades.

Mientras se venden alardes de “participación” y “transparencia” y simultáneamente la ciudadanía en general es expulsada de los plenos municipales o se le exige identificación policial previa y “no expresar manifestación alguna de agrado o desagrado”, o sea, ver, oir y callar. O bien el público es sustituido por afectos al régimen…

¿Será que  vivimos en realidades paralelas? Sin embargo, mientras…

La toma de conciencia de la degradación democrática y de las condiciones del espacio público está en la base de muchas de las protestas, como estamos viviendo en Turquía:

occupy-gezidirengeziparkiLas primaveras árabes, los Indignados en Europa, Occupy en Wall Street o Blockupy Frankfurt bajo el Banco Central Europeo y ahora el “verano turco” tienen el denominador común del hartazgo de los ciudadanos ante la desposesión de nuestro procomún y el saqueo sistemático de lo público. Una descomunal estafa en beneficio de los que más tienen, los que crean las crisis por agotamiento de su modo de explotación, de los que las rentabilizan y nos las hacen pagar. Tan grande que es difícil de creer. Tan impune que cuesta salir del estado de shock o de negación, más bien por el contrario facilita el resurgimiento de los autoritarismos o formas más o menos veladas y consentidas de fascismo.

Enfrentar a los de abajo contra los de abajo es siempre la estrategia del capitalismo salvaje; enfrentar al 99% entre sí, mientras el 1% sale beneficiado e impune, con su “salida de la crisis entre todos”, logrando tensar aún más el modelo.

Algo se mueve en el mundo frente el abuso de los “representantes” políticos al servicio sin máscara ya del verdadero poder, el financiero; de la degradación de los comunes, esto es, de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la gente, el saqueo y privatización de las bases protectoras del Estado y por el contrario el fortalecimiento de su función represiva y autoritaria para garantizar la barra libre de los que más tienen a costa de la degradación democrática y del presente y del futuro de la mayoría:

El deber ético de desobeder, el ejercicio moral de oponerse a esta gigantesca injusticia y trabajar por recuperar la democracia se efectúa con nuestras acciones de cada día, y las interacciones que con ellas tejemos, pues somos nosotras  las personas a quienes pertenece el futuro y el poder, nosotras las que hacemos polis, la ciudad.

Gente en bici, lo más normal

Por más que se quiera abundar en los tópicos habituales sobre la bici, o generar polémicas artificiales para desviar la atención del origen del verdadero peligro en la ciudad: la insostenibilidad del abuso del automóvil privado, por más que algunos sectores pretendan, interesadamente, proyectar una imagen negativa de los usuarios de bicicletas en la ciudad…

Moverse en bici por la ciudad resulta, para cada vez más personas, de lo más normal.

Cuando ciertas visiones , o ciertas comunicaciones, tratan de criminalizar al conjunto de los usuarios de bicis, de medir a todo el mundo por el mismo rasero, habrá que preguntarse: ¿Será que somos el coco, el hombre del saco? ¿seremos genéricamente una banda organizada de gamberros a lomos de sanguinarios artefactos metálicos con vocación de ir atropellando ancianos y volcando carritos de bebé…? ¿O será más bien una cuestión cultural, de educación, sentido común y respeto?

Cada persona que coge una bici para desplazarse realiza un esfuerzo que, optanto por una alternativa real al sistema dominante,  mejora con su simple uso la ciudad – y eso ya es algo a valorar.

Gente que baja del pueblo de al lado, gente que va a comprar el pan, a llevar a los niños al cole, a darse un chapuzón a la piscina, a traer a casa lo que ha recogido en la huerta, a entrar al turno de trabajo… o a intentar encontrarlo. Gente que circula cruzándose con otra gente, a pie o en otros medios de transporte, y que ha de conseguir entenderse y respetarse independientemente de su opción de movilidad.

Cuando ponemos el foco en si muchos nuevos ciclistas circulan o no por las aceras perdermos el contacto con nuestro propio origen, desatendemos las semejanzas entre la movilidad ciclista y peatonal, antiguamente aliadas y artificialmente enfrentadas en la actualidad, y desviamos la atención de donde se originó el problema, en la calzada, para en el fondo no cuestionar aquello que nos ha traído hasta aquí.

Llegamos hasta aquí por, entre otros factores, la incompetente negligencia de los planificadores que han venido expulsando a peatones y ciclistas de sus espacios naturales y enfrentándolos entre sí, escondiendo las bicis del tráfico en lugar de actuar sobre éste, sustrayendo espacio peatonal sin educar en la nueva convivencia y encajando de malas maneras el tránsito en bicicleta en el modelo existente en lugar de cuestionarlo. Todo para no restar ni un milímetro a la hipermovilidad del coche y su dominio absoluto en la ciudad, icono máximo de este sistema económico en abierta decadencia.

Inmersos en la doctrina del miedo y el terror económico que nos atenaza, asistimos a la infantilización de los usuarios de la bicicleta, antes presentada como juguete, instrumento deportivo o de ocio, y ahora como complemento de moda o, como mucho, como una alternativa de despazamiento anecdótica pero de atractiva imagen, fácil de rentabilizar en el campo político o el comercial.

Las demandas de los sectores más reaccionarios y del propio miedo interiorizado por los (¡y aún nos extraña!) desorientados, desinformados, asustados y voluntariosos nuevos usuarios abren la puerta a excesos normativizadores impuestos por quienes nunca se han subido a una bici en la ciudad:

Ordenanzas ultrarregulatorias incumplibles u obligatoriedades impuestas (la próxima, el casco en ciudad) son medidas populistas que sólo buscan dar una imagen de “mano dura”, sin tener en cuenta la experiencia de los usuarios o más allá de que se demuestre que, paradójicamente, incrementan la siniestralidad o el conflicto allí donde han sido puestas en marcha.

¿Son los ciclistas de acera unos irresponsables o, a su propia escala, héroes queriendo salir, pero sin saber cómo, ni tampoco por dónde? ¿Dónde encontrarán esas respuestas? ¿Quién les podrá orientar?

En lugar de asumir políticas integrales de introducción de alternativas modales o planificaciones estratégicas que vayan más allá del mero papel mojado y muy mediáticas declaraciones de intenciones, en lugar de poner en valor el espacio público y lo que significa, las instancias con responsabilidades en el tema o bien miran para otro lado o directamente caminan marcha atrás.

La realidad a menudo desmiente las inercias del poder, y ejemplos como la buena salud de la bicicleta urbana como ejercicio de autonomía y responsablidad, o la efervescencia de manifestaciones de civismo auténtico y poder popular en calles y plazas este último año, con lógica indignación ante la sumisión de la política partidista a los dictados del fundamentalismo especulativo financiero, lo demuestran.

Hace falta otra Primavera: Bici-Crítica de Mayo

Logroño en Bici se hace eco de las movilizaciones globales del 12M15M ante el actual panorama de degradación de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población de nuestro entorno. Degradación de las condiciones económicas, pero sobre todo de los derechos más elementales, sociales y políticos. Cada día asistimos a nuevas maniobras de concentración de poder y restricción de los ámbitos de protesta y participación, del sometimiento de eso que vivimos cada día y que es tan difícil de definir, el espacio público, o lo público sin más a los intereses económicos privados.

Ante un sistema quebrado que mientras se hunde asegura los privilegios de la plutocracia económica, a base de sacrificar a un ritmo sin precedentes las conquistas sociales de siglos a la voracidad insaciable de los mercados financieros, ante todo esto es fácil renunciar preguntándose… ¿qué otra se puede hacer?

Cualquier persona que se transporta en bicicleta por una ciudad ejerce (puede que más de lo que cree) un principio de alternativa al orden dominante. Una alternativa real, natural y cotidiana a este modelo de organización económica, de inmensa miopía ambiental en su obsesión por el desarrollismo y el crecimiento, y de aberrante injusticia social a escala planetaria. Son los cambios pequeños los que permiten empezar a cambiar lo grande.

Quedarse en casa, no moverse esperando conservar la complaciente “normalidad” o lo que hasta ahora se tiene es haber empezado a perderlo.

“¡Es urgente que nos unamos la gente!”

Acude a la Bici-Crítica de Mayo, este Viernes 4 a las 8 de la tarde en la Plaza del Mercado (ahora Plaza de la Democracia)

O encuéntranos el próximo Domingo 13 de Mayo en el encuentro de alternativas de la Plaza.

LOGROÑO EN BICI no cierra por vacaciones: Bici-Crítica de Agosto

Las bicis del verano, ¡a la calle todo el año!

Llega agosto ferragosto con tórrido aire sahariano. Tiempo propicio para coger la bici para ir a la piscina, o a tomar el aire por la tarde, o a hacer recados, o a la asamblea, o al trabajo, o la cola del paro…

Es en esta época en la que mucha gente se acerca al medio de transporte más económico y ecológico, sano y convivencial que existe… pero en Logroño en Bici pensamos que lo mismo puede hacerse todo el año.

Así que invitamos a todo el mundo a la celebración del transporte por propios medios – y luego, ¡pic-nic en el Parque del Ebro!  Este viernes, a las 20:00 desde la Plaza de la Dignidad (anteriormente Plaza del Mercado).

Con o sin recortes, diga lo que diga la prima de riesgo o la prima Rita, no hay mayor austeridad y economía, ni mayor propensión a la movilización que el dar pedales.

Toma las calles… elegantemente – BICICLETADA ELEGANTE 2011

Demuestra vistiéndote con tus mejores galas tu adhesión a la revolución silenciosa de la que la movilidad en bicicleta forma parte.

Corren tiempos de cambio, vemos cómo una ciudadania activa recupera protagonismo en plazas y calles. Generando un espacio público vivo, participando y expresándose, recuperando calle, rompiendo barreras y restricciones y demostrando  que el poder les pertenece. Reclamando cambios por parte de las instancias teóricamente responsables, por las que muchas personas no se sienten representadas.

Todo ello pacífica y elegantemente, ejerciendo un civismo auténtico que trasciende la impuesta moral ordenante.

Ante una situación cada vez más insostenible (económica, medioambientalmente) para una creciente mayoría, es el momento de preferir el más democrático de los transportes, por su accesibilidad y relación con el entorno físico y humano.

Quien tenga oídos, que escuche.

 Logroño en Bici apoya en la ciudad a la masa crítica de personas que ejercen ya la movilidad por otros medios – Esta celebración tendrá lugar este próximo viernes 3 de Junio a las 20:00 desde la Plaza de la Democracia (anteriormente Plaza del Mercado) de Logroño.