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Las “Calles Tranquilas” de Logroño no son ni siquiera Zonas 30, mucho menos áreas pacificadas.

Respecto al reciente anuncio de nuevas “Calles Tranquilas” del Ayuntamiento de Logroño, el colectivo Logroño en Bici manifiesta que esta bienvenida intervención largamente reclamada, aunque vista por encima parece muy positiva, corresponde más con la voluntad del Ayuntamiento de aparentar que se está haciendo algo que con un cambio real en las calles afectadas. Existe un compromiso de actuación por la movilidad sostenible que el Ayuntamiento está esquivando reiteradamente.

No hay nada nuevo

Las áreas de tráfico pacificado y la creación de “supermanzanas” en Logroño estaba contemplada en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) aprobado por el Ayuntamiento en diciembre de 2013. La primera de las áreas propuestas se corresponde con el área pacificada J del PMUS. La información sobre Áreas Pacificadas y Movilidad Ciclista en el Plan puede obtenerse en la web de Logroño en Bici, dado que ha sido retirada de la web del Ayuntamiento: (botón derecho “Guardar enlace como…”)

Esta es toda la información disponible sobre el PMUS en la página del Ayuntamiento:

http://www.xn--logroo-0wa.es/wps/portal/web/inicio/unidadesMunicipales/movilidad/documentosInformacion/!ut/p/c4/04_SB8K8xLLM9MSSzPy8xBz9CP0os_hAc9NQf293QwMLA0MDA88w_zBHQ2Mjf0NnM_2CbEdFANODcs4!/?WCM_GLOBAL_CONTEXT=

Ilustración 1: Área pacificada J del PMUS, aprobada en diciembre de 2013

Área pacificada J

Una propuesta vaciada de contenido

La pacificación de una calle debe incluir tanto medidas de gestión de tráfico para lograr la reducción de la velocidad y la densidad efectivas del tráfico, como medidas urbanísticas para la recuperación del espacio público para los ciudadanos: la vida en la calle, el peatón y la bicicleta. Rescatar del tráfico espacio para estar, jugar, cuidar, intercambiar y convivir… las personas. Tal y como está planteada, la intervención -de la que el Ayuntamiento no facilita planos ni detalles- no incluye ningún cambio real en el uso diario de estas calles. No se incluye ningún elemento que reduzca la velocidad efectiva de los coches, como badenes, orejas que recuperen intersecciones para el peatón o reducción de la anchura de los carriles. Tampoco parece plantearse la ampliación de las aceras, muy estrechas, o desarrollar la red de vías ciclistas en calzada. Se posterga la instalación de “puertas” de entrada de las “calles de estar” y se reduce la actuación a un “programa piloto”.

En la propuesta original del PMUS sí se contemplan varios de estos elementos, como la ampliación de las aceras de la C/ San Prudencio, que ignoramos si se van a ejecutar.

Ilustración 2: Propuesta de pacificación del PMUS, con elementos para reducir la velocidad y densidad del tráfico

Actuaciones en área pacificada J

Tal como aparece en la nota de prensa del Ayuntamiento, la ejecución parece limitarse a poner señales de limitación a 30 Km/h y pintar una parte de la calzada a la entrada. Por contra, una “Zona 30” recoge la prioridad peatonal y no motorizada para la protección de los más vulnerables en la vía.  Una mera limitación a 30 no constituye por sí misma una “Zona 30”, mucho menos aún un área pacificada.

 

El Ayuntamiento ignora sus propias propuestas

Logroño en Bici ha solicitado formalmente la información técnica detallada del PMUS tal cual fue aprobado por el Ayuntamiento, en virtud de su propia Ordenanza de Transparencia, sin haber recibido hasta el momento respuesta, pese a pertenecer a la comisión de seguimiento del PMUS.

Igualmente, otras medidas del PMUS, como la creación del Foro Por la Bicicleta, la conexión de la red ciclista, o las iniciativas de Caminos Escolares Seguros, se encuentran detenidas o demoradas constantemente. La comisión de seguimiento encargada de poner en marcha las medidas del PMUS se reúne únicamente una vez cada seis meses.

El colectivo Logroño en Bici exige al Ayuntamiento que facilite el detalle completo de las actuaciones a desarrollar, tanto en esta nueva área pacificada como en el resto de las previstas en el PMUS, para evaluar la ejecución del Plan y que la ciudadanía pueda contrastar el grado de cumplimiento real de lo aprobado.

Desde Logroño en Bici aplaudimos que el Ayuntamiento ejecute las propuestas previstas en el PMUS, pero le reclamamos que lo haga en su totalidad y no solo de forma cosmética.
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Calle residencial, zona 20. Zona 30

Salvador Rueda, de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, explica qué son las “supermanzanas”. Esto es lo que la planificación para la ciudad se comprometió a hacer pero NO SE ESTÁ HACIENDO EN LOGROÑO:


“Si planificas las ciudades para coches y tráfico, tendrás coches y tráfico; si planificas las ciudades para la gente y el espacio, tendrás espacio público y ciudadanía”

Campaña del concejal de seguridad ciudadana para criminalizar a los ciclistas de Logroño (II)

represión bici

Desde el colectivo Logroño en Bici no ponemos en cuestión la legalidad de la persecución de las infracciones de la norma. Otra cosa sería hablar de para quién y por quién están hechas las normativas, y del escaso interés institucional por adecuarlas a realidades cambiantes, al uso cotidiano y a las necesidades ciudadanas actuales y para el futuro. Sobre qué a quién se persigue… y sobre qué y a quién no. Lo que pretendemos es llamar la atención sobre el origen de los problemas y sobre por qué desde el Ayuntamiento se adoptan este tipo de “soluciones”.

La responsabilidad última de nuestro desenvolvimiento en el espacio público es personal, y cada persona, utilice el medio que utilice, se comportará de manera considerada y respetuosa… o no, respondiendo a una multitud de factores. Independientemente de si va en coche o en moto, a pie o en bicicleta, de si circula por la calzada, por una vía ciclista o por la acera, se producen comportamientos responsables e irresponsables por parte de los usuarios de todos los medios.

En Logroño en Bici lo repetimos incansablemente, aunque parezca una verdad de perogrullo: Más importante aún que POR DÓNDE se circula, es CÓMO se circula. Por más que el dónde también sea importante, y que esté (bien o mal) regulado, y haya por fuerza que cumplirlo. E intentar cambiar lo que no funciona.

 

Nuestra opción es recuperar la calle

Nuestra opción es recuperar la calle para las personas, circular principalmente por la calzada, pues cada bici ayuda a pacificar el tráfico, a generar seguridad en número y a acostumbrar a los usuarios de medios motorizados a la coexistencia sin conflictividad con las personas en bicicleta. Algo que los ciclistas conscientes ejercemos con nuestro simple ejemplo, esfuerzo y riesgo cotidianos. Nuestro modelo de transformación social genera una ciudad más amable, habitable, tranquila y segura.

Esa es la razón por la que entendemos y compartimos el enfado de los peatones, (pues cada ciclista es en sí mismo un peatón en potencia, con una visión de la ciudad semejante) al constatar la degradación creciente del espacio público, al contemplar consternados durante años como casi todas las actuaciones se acometían contra el ya de por sí reducido espacio peatonal para no tocar la supremacía de la insoportable hipermovilidad motorizada que asfixia la ciudad. El conflicto (entre los más vulnerables, entre los de abajo) estaba servido.

La batalla por la bicicleta en la ciudad es necesariamente la misma que la que reivindica toda mejora peatonal. La defensa del espacio público ciclista es desde siempre la defensa del espacio público peatonal (y viceversa). Por eso Logroño en Bici apoyó el Manifiesto La acera es peatonal, por ejemplo.

Entendemos lógicamente la preocupación y la confusión de los nuevos ciclistas, o aquellos que quisieran serlo, pues convivimos con ella a diario. Después de años de asociar en exclusiva la movilidad en bici al carril-bici (no a las vías ciclistas, que debieran ser más cosas), ahora las instituciones municipales intentan por la única vía que saben aplicar bien, desde la herencia política del autoritarismo predemocrático español, por la vía coactiva de la sanción, insertarles por la fuerza de nuevo en las carreteras, pero sin cambiar las carreteras. Sin una red ciclista funcional. Sin prácticamente intervenir sobre el viario. Sin cambiar nada en la ciudad.

Con unos concejales de “movilidad sostenible” que declaran que “no pueden construirse más vías ciclistas porque quitarían espacio a los coches”, que en sus únicas intervenciones hasta la fecha construyen más kilómetros de aceras-bici y otros de “seguridad ciudadana” que amparándose en un ser “en exceso transigentes” (sic) y aduciendo haber ya realizado previamente la educación necesaria, con unos cursos anecdóticos de formación pobre e improvisada que encasquetaron a la Policía Local, (y para los que por supuesto no se contó con los colectivos de usuarios a pesar de haber iniciado nosotros los programas), asegurando cifras de participación más que cuestionables, ahora lanzan bajo amenaza de sanción por la vía autoritaria a los ciclistas noveles a la calzada. Dirán que se han visto obligados, que no tenían más opción que hacerlo. Es su manera de abordar el problema que ellos mismos crearon y siguen alimentando.

¿Ciudad 30? ¿Supermanzanas? ¿Bikeability? ¿Qué es eso? No les interesa.

(continuará)

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SUPERMANZANAS: concepto clave para la transformación de las ciudades