Primer reparto comercial en ciclo de carga en la historia reciente de la ciudad.


Hoy Logroño recupera una vieja práctica que nunca ha sido tan moderna y actual.


Hace décadas, las bicicletas de reparto eran parte de las herramientas cotidianas del
comercio de proximidad, pero desaparecieron a medida que la extensión del modelo de consumo vinculado a la motorización hizo que el abuso del automóvil privado para todo invadiera la ciudad, con las consecuencias para la salud y la calidad de vida que todos conocemos. Aunque en Logroño llegó a existir una bicimensajería (El Sprint) y varios intentos de lanzar otras, y estemos acostumbrando a ver cada vez más repartidores precarios en el sector de la comida a domicilio, los ciclos de carga, elementos clave de la transición ecológica en cada vez más ciudades por todo el planeta, pueden regresar a nuestra ciudad. La colaboración del Colectivo Logroño En Bici – Ecologistas en Acción con un comercio local permite ejemplificar su reimplantación.

Esta mañana, José Sáenz, gerente del pequeño comercio de proximidad, “Planeta Limpio”, de productos de droguería ecológicos y granel efectúa por primera vez un reparto con una bicicleta un poco especial. “La verdad es que casi estamos hablando de una coincidencia. Vendo productos de limpieza a granel, principalmente en mi tienda. También hago reparto a domicilio, y en muchos casos suelo hacerlo con mi bici de toda la vida. De vez en cuando tengo pedidos que no puedo llevar en bici, y en esos casos tengo que usar el coche o mi Vespa. Es la primera vez que lo hago con un triciclo de carga, y ¡no creo que sea la última!”. Coincidencia o no, en todo caso efectivamente no fue para transportar jabones para lo que esa bici, o más precisamente ese triciclo, llegó a Logroño hace unos meses.

 

“Ese triciclo lo compré para llevar a mi hija y la compra a la vez, porque en una bici normal es un poco complicado, y quería que mi mujer y yo pudiéramos hacerlo con toda seguridad” nos explica Jean, miembro del colectivo Logroño en Bici y propietario del ciclo. “El sábado haciendo compras para la semana, pasé a reponer detergente, y hablando con José salió el tema de este pedido y de que iba a tener que usar el coche para repartirlo. Así que lo ofrecí hacerlo con el triciclo, ¡sin más! Al principio el pensaba que su mercancía (unos 75Kg) no iba a caber, pero sí, ¡sin problema! Ese es del modelo el más pequeño de la marca que lo fabrica (Christiania Bikes), y aún así esta diseñado para llevar hasta 100 kilos de carga útil, además del propio ciclista. Pero que yo sepa, en Logroño sólo dos personas tenemos algo parecido, y en ambos casos es para llevar a nuestros hijos” .

Así que, ¿coincidencia, o no tanto? “Ciclos de carga hay de varios tipos y marcas, pero esta “bici” en concreto viene de Dinamarca, donde hay muchísimas de este tipo. En España no hay tantas, aunque depende del sitio. En concreto, esa la compré en San Sebastián, a una empresa de ciclo-logística (Txita). Es decir, ellos una empresa que se dedica precisamente a hacer repartos con “bicis” más o menos parecidas a esta, pero más grandes – pueden cargar hasta un palet. Eso sí, llevan asistencia eléctrica, cuando para mi en Logroño no lo veo necesario. El motor, ¡soy yo! En muchos sitios, cuando uno compra cualquier cosa pequeña en Internet, te lo traen hasta tu puerta con un camión a gasoil, que abulta y contamina un montón. Pero creo que las cosas están cambiando y que la ciclo-logística tiene que tener cada vez más importancia en nuestras ciudades. Estamos hablando de transporte sostenible. Y además en muchos casos es más rápido.”

Así que algo de coincidencia sí que tiene: Que esa bici llegue a usarse para repartir detergentes ecológicos también va en esa misma lógica. Hacer un reparto limpio para un medio ambiente también más limpio.  No parece tan difícil, ¿no?

 


Los casos de San Sebastián, Pamplona o Vitoria-Gasteiz no son únicos. Varias de las más grandes empresas de transporte ya integran este medio para la “ultima milla” en ciudades de todo el planeta. Ya sea para el reparto de la compra de cadenas de supermercados como
en el centro de las principales capitales de nuestro entorno, ya sea para el reparto de pequeña paquetería a comercios o a domicilio, o bien en el servicio público de ciclo-taxis silenciosos, la ciclo-logística es ya una realidad cercana. Al tratarse de ciclos de carga asistidos, forman parte de la “movilidad activa” o de la “movilidad suave” respetuosa con el espacio público urbano. Un ciclo de carga ocupa aproximadamente la tercera parte del espacio de un furgoneta de reparto de mercancías, no emite gases de calentamiento global y cambio climático y por contra contribuye a la carga y descarga silenciosa. Al no tratarse de vehículos a motor y poder moverse con agilidad en la ciudad compacta, pero también operar a muy bajas velocidades, pueden acceder a zonas restringidas a otro tipo de vehículos, lo cual les proporciona gran versatilidad horaria, y es algo que hacen además posibilitando la convivencia pacífica con otros usos de la calle. 

 

 

 


En todo caso el cambi
o de paradigma modal es una necesidad medioambiental y social imprescindible ante la transición ecológica a la que la lucha contra el cambio climático de origen humano nos obliga, si es que queremos poder tener algún medio ambiente habitable que dejar a nuestros hijos. La ciclo-logística ya está aquí, y ha venido para quedarse. Las ciudades habrán de irse adaptando poco a poco a ella, en su gestión del tráfico y también en cuestiones normativas y de ordenanzas, para que lo urbano y sus habitantes podamos disfrutar de sus beneficios.


El mundo cambia, y ojal
á el cambio a mejor también llegue a Logroño, en cuanto a movilidad urbana sostenible. La distribución de mercancías o las webs de coche compartido ya lo están facilitando. Lo importante va a ser cada vez más el desplazamiento, y menos la propiedad del vehículo. Es un cambio cultural en el que todos hemos de involucrarnos a nivel personal y colectivo. La nuestra es una ciudad dominada por la doble fila y por los malos hábitos en movilidad, en la que se coge el coche hasta para ir a comprar el pan, con los problemas que esto genera, que sigue careciendo de una red de vías ciclistas funcional en su viario principal, lo cual no es fácil de cambiar. Pero la ciudad es un organismo vivo, que evoluciona por sí mismo, y si queremos cuidar de los ecosistemas que la conforman, necesitamos apostar por un urbanismo y movilidad que tenga en cuenta las necesidades del siglo XXI. 

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Desde Logroño en Bici –  Ecologistas en acción tenemos esperanza en que nuestra ciudad Logroño pueda dar de una vez el salto que tanto necesita hacia una movilidad más sostenible como el que ya han emprendido capitales cercanas. Se trata de políticas de ciudad que no entienden de colores políticos pues son para el bien común de todas las personas pero, sobre todo, pensando en las que vienen detrás. Nos va, literalmente, la vida en ello.

 

 

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Enlaces de interés :

https://www.ciclosfera.com/cilologistica/

 

 

 

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